noviembre 01, 2013

Ojo Vago

"Mundo Ocular" ACEO 3,5 x 2,5' Ilustración de Harkalya


-          Está mejor así o así?
-          No sé…
-          Y así?
-          Mejor…
-          Mejor hasta donde?
-          La 7 la veo, creo…
-          A ver dímela…
-          S-m-p-f
-          Ésa es la 6
-          Ahhhh… entonces no…
-          Y ahora?
-          Z-w-b-t
-          Ok…  entonces te voy a dejar así…
-          Ummm…
-          Lo que pasa es que tu ojo izquierdo es “vago”, el derecho hace todo el trabajo… con esta fórmula lo vamos a ayudar…
-          Ajá…
-          Puede buscar los lentes el lunes después de las 4 pm, o el martes para más seguridad…
-          Ehhh ¿me puede anotar el teléfono?
-          Claro, aquí tiene.
-          Gracias.


No pude explicarle al optometrista que el ojo izquierdo lo tengo perfectico, pero mirando para adentro todo el tiempo, que ése es el ojo con el que de verdad hago todo el trabajo… Ojo vagando infinitamente en otros mundos…  A la deriva de tantas tempestades…

mayo 21, 2013

En el Archipiélago-Mensaje en una botella

Arte de Harkalya: El Archipiélago de las Probabilidades, Feb. 2013

Adondefuiaparar:


¿Por qué me deseas? Yo no soy ninguna bomba sexy, una bomba sí, a punto de estallar, con el reloj en permanente conteo regresivo... yo sé que el tiempo pronto se va a acabar, pero no nuestro pronto, sino el pronto de los grandes, muy distinto y aún más relativo si se quiere…
¿Por qué me deseas? ¿Qué crees que encontrarás bajo el disfraz de trapo? ¿Acaso imaginas o siquiera sospechas que mi pierna esté llena de las ronchas que me salen por tanto rascarme las picadas de las malditas plagas que como tú anhelan trepar por mí y atravesar mi piel? ¿Acaso tú también estás desesperado por beber mi sangre?  ¿Por qué te crees con derecho a trasgredir los linderos de alguien más sólo porque entre las piernas tiene un hueco y no un palo, como tú? ¿Por qué tengo que aceptar la disculpa de tu lascivia y seguir siendo la buena joven señora que sonríe amablemente y ofrece café? ¿Quieres saber algo? No, yo no soy buena, en el fondo de lo que reprimo está esta asesina masiva, soy una máquina de matar, turbulenta, brutal, viene en mi sangre, linajes feroces destilados en úteros viperinos, no “amigo” (sabes que eso de AMIGO es sólo un eufemismo, para recordarte que no soy queso, que soy –en todo caso- mesa, que soy cuchillo, que soy trampa) no hombre, buena no, qué va, es sólo que no he prendido del todo esos motores –apenas un ronroneo de calentamiento que me deja saber que están ahí mismito a pedir de suiche-, es sólo que decidí no ejercer esa maldad, es sólo que me parece que el peor castigo es dejarles seguir llevando sus miserables vidas, conservar sus carencias, que no vale la pena ensuciarme con su inmundicia, que no. Punto.

enero 10, 2013

Cantinflada Existencial

¿Pienso? Luego... Existo (Puntuación libre de la sentencia cartesiana...)


Mi hijo me pregunta, no una, sino muchas veces, cosas que empiezan con el enunciado "Mami, ¿es normal que...? tal cosa, esto y aquello, lo otro y coroto... pueden completar la frase con lo que se les ocurra... a mí en todos los casos me deja muda, no sé, qué es lo normal...

No sé si a todos les pase, pero a mí, particularmente, me pasa que me parecen rarísimas las cosas que me pasan, y uds. lectores, me pasan la redundancia, por favor... Me podría pasar la vida entera escribiendo sin parar el catálogo de anécdotas raras y personajes extravagantes que han desfilado por mi existencia...

Y entonces trato de entender, de explicar, de encontrar causas y efectos, un por qué...

¿Quizás sea eso? que me paso buscando hilvanar las circunstancias, entender los por qué, cuando en realidad la mayoría de las cosas - y las personas- responde simplemente a la arbitrariedad, o la inercia del caso... random style... tanto que muchas veces se llega incluso al más puro absurdo... envidia para el señor Ionesco... esperaremos por siempre a mi amigo Godot...

Ahí está el detalle...



"Máscaras", Carboncillo sobre Cartulina, 1998

noviembre 26, 2012

Hace como 12 años que dejé el cigarrillo




Hace como 12 años que dejé el cigarrillo, pero todavía me provoca, en ciertos momentos, no todos los días y a cada rato. Sin embargo, en ciertos momentos, sí, también cometo mis deslices, dos o tres pangas en una que otra celebración, dependiendo siempre del nivel etílico en la simple ecuación de a mayor curda más juma… siempre me pasa en las casas de los amigos fumadores, siempre le termino martillando a la amiga o a las abuelas, a los amigos no porque siempre están peleando por sus cigarros y lloran por cualquier caleta, niñotes… no sé por qué, es como una cuestión de honor no volver a comprar, aunque ya sé que me voy a terminar fumando unos 9 o 12 al año, debería comprarme la cajita pequeña y tenerla por ahí, para esas veces, pero no, yo sé por qué es que de verdad no la compro, es para no tener la tentación, en un arranque de ansiedad, por ejemplo, no, la verdad es que siempre me caigo a cobas en eso –entre otras cosas- y creo que voy a resistir, que no voy a caer, que me va a repugnar… ahí es cuando uno ve que borracho no es gente y siempre tiende a la autodestrucción… bueno, tampoco es que yo juzgue la calidad humana por los niveles de nicotina, pero es un hábito insano, lo sabemos y como cada quien con lo suyo, así como tengo una pana que fuma como una chimenea pero no toma ni pizca de azúcar por ejemplo, yo opté por dejar de fumar cuando me replanteé mi vida hacia un giro ecológico (¿Ilógico?) pero no he podido abandonar el chocolate… del cual también trato de abstenerme, con mucho menos éxito… De repente resulta que de tanto seguir la vía de la moderación no se ha templado mi carne ni mi mente al estilo de  los monjes budistas sino que me siento como reprimida, alucinando tentaciones estrambóticas –más en el estilo del pájaro loco- bajo el escándalo de la lluvia en las latas del techo, que traspasan su ración de lluvia para adentro… no, mi carácter no diría que se haya exactamente templado en este tiempo, ha sido más bien como un aplazamiento de necesidades y ritos accesorios ante las urgencias y las auténticas prioridades, es que yo no quiero acostumbrarme a pasar roncha, ni mucho menos llegar a que me agrade y por lo visto esto es una tremenda contradicción con el lugar que escogí para vivir, donde estoicamente consideran una especie de honor ese vivir sufriendo innecesariamente… Ahora dirá quien lee que por qué escribo esto… bueno, nada, que es uno de esos momentos en que me provocaría fumarme un cigarrillo y tal vez otro y otro con un café con un vino con un ron y otro y otro y otro… pero sólo tengo café… y estas ganas de quemarme una pangola y hacer aros de humo mientras mis problemas se esfuman lejos…

septiembre 29, 2012

Muertes

"Hada Macabra" (tinta y acuarela sobre cartulina de ilustración)

En el lugar donde ahora estoy les encanta un muerto, a mí, que me considero vital, esto me parece rarísimo; porque la muerte siempre me ha pasado por un lado sin querer llevarme cuando se lo he pedido, dice que le divierte todo lo que soy capaz de inventar mientras me llega la hora. 

Una vez iba caminando por la Avenida Urdaneta y está esta mujercita insignificante bajándose de un autobús, delgada como un niña, falda negra, franela blanca de punto, un suetercito de estampado floreado sobre fondo negro, el cabello también negro, ya ciertos mechones canosos, una mujercita insignificante como una pequeña urraca, excepto porque justo en ese momento pasó un motorizado a toda mecha que la bombea contra la acera y entonces el inolvidable rictus de dolor en la cara, los ojos con unas pupilas que se dilatan hasta extremos imposibles y saberlo –que se murió-, saberlo las dos en ese encuentro de mudo canto de cisne, por qué tenía que mirarme a mí justamente, entre todas las personas que pasaban, caer a mis pies y mirarme ese instante mientras las dos vemos su muerte, desde adentro y desde afuera, un segundo antes de que la sangre empiece a bañar la calle, ser espejo del último aliento, quedar indeleble en mi memoria por un capricho del ¿azar? ¿destino?… y seguir, sin disminuir el paso, porque morbo sí que hay en todas partes y si me frenaba, llegar tarde no era una opción; pero es que no fue la primera, así otras, que no sé si vengan a colación en este momento; también aquella mujer tendida como marioneta sangrienta sobre la mesa de un café en Sabana Grande, el zapato de tacón rojo tan cliché colgando de su pierna en posición imposible… 

No sé, lo que decía, es que a mí muchas veces me ha pasado la muerte por un lado, como esquivándome, pero asegurándose de que la note, de que me dé cuenta. Un miedo me invade en lo profundo de la noche: ¿Seré yo de su estirpe? ¿Tanta mostración será una especie de entrenamiento? ¿Tendremos alma las parcas?

Volviendo a los de aquí, que en vida se dan una patada en el culo el uno al otro cada vez que pueden, familia y compadres incluidos, o quizás, sobre todo estos, que no les importa una mierda el cómo el cuándo ni el por qué, sino lo que ellos dicen y les da la soberana gana… ESOS los veo desfilar hacia los eventos fúnebres como con un cierto placer reprimido detrás de sus caras de conmiseración con el dolor ajeno como zamuros hambrientos se acercan con sus murmullos de rezos, merodean, cotillean, jartan, beben, en nombre de ese difunto al que nunca le pararon ni media pelota en vida, o al que quizás le metieron su zancadilla si tuvieron chance, no se entiende mucho, desde nuestra perspectiva, que exista una arraigada y profunda cultura funeraria, una construcción compleja y profusa de los ritos asociados a la celebración del acto mortuorio: rezo, velorio, rezo, funeral, rezo, novena, rezo, etcétera, rezo, etcétera, rezo, etcétera y al año otra vez rezo y etcétera y así. Quizás un rasgo tradicional heredado de otros tiempos. A mí, que la muerte se me ha mostrado tan vana y aleatoria, que me susurra al oído cada vez que puede, no me sale la lágrima fingida, no me gustan los banquetes de carroña.
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