Mostrando las entradas con la etiqueta agujero con vista a las alcantarillas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta agujero con vista a las alcantarillas. Mostrar todas las entradas

septiembre 29, 2012

Muertes

"Hada Macabra" (tinta y acuarela sobre cartulina de ilustración)

En el lugar donde ahora estoy les encanta un muerto, a mí, que me considero vital, esto me parece rarísimo; porque la muerte siempre me ha pasado por un lado sin querer llevarme cuando se lo he pedido, dice que le divierte todo lo que soy capaz de inventar mientras me llega la hora. 

Una vez iba caminando por la Avenida Urdaneta y está esta mujercita insignificante bajándose de un autobús, delgada como un niña, falda negra, franela blanca de punto, un suetercito de estampado floreado sobre fondo negro, el cabello también negro, ya ciertos mechones canosos, una mujercita insignificante como una pequeña urraca, excepto porque justo en ese momento pasó un motorizado a toda mecha que la bombea contra la acera y entonces el inolvidable rictus de dolor en la cara, los ojos con unas pupilas que se dilatan hasta extremos imposibles y saberlo –que se murió-, saberlo las dos en ese encuentro de mudo canto de cisne, por qué tenía que mirarme a mí justamente, entre todas las personas que pasaban, caer a mis pies y mirarme ese instante mientras las dos vemos su muerte, desde adentro y desde afuera, un segundo antes de que la sangre empiece a bañar la calle, ser espejo del último aliento, quedar indeleble en mi memoria por un capricho del ¿azar? ¿destino?… y seguir, sin disminuir el paso, porque morbo sí que hay en todas partes y si me frenaba, llegar tarde no era una opción; pero es que no fue la primera, así otras, que no sé si vengan a colación en este momento; también aquella mujer tendida como marioneta sangrienta sobre la mesa de un café en Sabana Grande, el zapato de tacón rojo tan cliché colgando de su pierna en posición imposible… 

No sé, lo que decía, es que a mí muchas veces me ha pasado la muerte por un lado, como esquivándome, pero asegurándose de que la note, de que me dé cuenta. Un miedo me invade en lo profundo de la noche: ¿Seré yo de su estirpe? ¿Tanta mostración será una especie de entrenamiento? ¿Tendremos alma las parcas?

Volviendo a los de aquí, que en vida se dan una patada en el culo el uno al otro cada vez que pueden, familia y compadres incluidos, o quizás, sobre todo estos, que no les importa una mierda el cómo el cuándo ni el por qué, sino lo que ellos dicen y les da la soberana gana… ESOS los veo desfilar hacia los eventos fúnebres como con un cierto placer reprimido detrás de sus caras de conmiseración con el dolor ajeno como zamuros hambrientos se acercan con sus murmullos de rezos, merodean, cotillean, jartan, beben, en nombre de ese difunto al que nunca le pararon ni media pelota en vida, o al que quizás le metieron su zancadilla si tuvieron chance, no se entiende mucho, desde nuestra perspectiva, que exista una arraigada y profunda cultura funeraria, una construcción compleja y profusa de los ritos asociados a la celebración del acto mortuorio: rezo, velorio, rezo, funeral, rezo, novena, rezo, etcétera, rezo, etcétera, rezo, etcétera y al año otra vez rezo y etcétera y así. Quizás un rasgo tradicional heredado de otros tiempos. A mí, que la muerte se me ha mostrado tan vana y aleatoria, que me susurra al oído cada vez que puede, no me sale la lágrima fingida, no me gustan los banquetes de carroña.

agosto 28, 2012

Yo sólo estaba durmiendo tranquilo en mi casa…


 A Boris 

Yo estaba durmiendo en mi casa, unas horas antes había ido a encontrarme con una vieja amiga, tremenda jevita, salimos a tomar algo mientras conversábamos de todo lo que habíamos hecho en los dos últimos años y luego la dejé en su casa. Al regreso encontré a mi vecina con su novio, o su machuque, o lo que sea, les invité unas cervezas y fuimos hacia la casa; en el camino ella encontró a su gato blanco muerto (el más consentido) y yo entendí que no sería un buen momento de reunión.

Entré a mi cueva después de la larga jornada del día, preparé carne con arroz y comí viendo televisión. Fui al baño, cagué leyendo una revista Año Cero -me encanta esa mierda de la ciencia ficción-, tomé una ducha con agua bien caliente y me arreglé para ir a la cama – después de todo me sentía cansado. Me faché un buen bate y le di un par de patadas. Poco a poco me fui adormeciendo con el olor a pintura y el sonido de los grillos, cuicuicuicuicuicuicuicuicuicuicuicuicui…

        DING-DONG

Yo estaba durmiendo tranquilo en mi casa cuando entró esa mujer revolviendo todo y gritando barbaridades de camionero, jaladísima, supongo, lo que me faltaba, me cayó frutero; abrí por inercia, ojalá no lo hubiera hecho; tiró su bolso encima de mis pinturas abiertas y me culpó de su torpeza, tirando todo lo que estaba sobre mi mesa de dibujo. Para salir del aturdimiento decidí tomar otro baño, esta vez de agua fría, friísima, y salir a llevarla. Resultó que no estaba sola, andaba con una mariposa amiga suya a quien había que llevar primero. Maldita sea. En medio del camino se enardeció y empezó a recriminarme y a maldecir y a golpear en torno de sí, mientras en el asiento de atrás la mariposa temblorosa no emitía ni un aleteo.

- ¿Qué necesidad tengo yo de esto?, tremendo peo que me metí por andar de cabrón, que si mamita, que si un polvito… ¡qué vaina!- me repetía sin cesar dentro de mí… yo sólo estaba durmiendo tranquilo en mi casa, empezaba a tener dulces sueños, estaba a punto de agarrarle la teta a la pavita de la oficina… ahora ella se baja del carro en un arranque de malcriadez, en pleno Petare, “no seas infantil” le digo, “¿chama, tú no estás viendo dónde coño estamos ni la hora que es? No seas BRUTA, carajo, te voy a dejar aquí pa’ que te  reviente un malandro”. Se montó y yo seguí a lo largo de la calle, pensando que querría que se acabe esta locura que no entiendo ni bajo el pretexto de las sustancias.

Creo que fue un día terrible y no termino de comprender qué mierda pasó mientras yo sólo estaba tranquilo durmiendo en mi casa...

julio 05, 2012

Un "chiste" de acoso sexual


Chica, te acuerdas de la amiga mía, ésa que te dije que teníamos siglos sin hablar, pues me llamó en estos días, loquísimo lo que me contó, no es como que ella sea la jeva que está más buena del mundo, ni mucho menos, tampoco es que sea federica, no, para nada, pero bueno, tú me entiendes, no? en el país que exporta misses está como dentro del promedio, tú sabes, ni muy arriba, ni muy abajo, pero pasan dos cosas, que entre gustos y colores... ella es del tipo que gusta, pues, tiene lo suyo, no sé, se ve bien, es agradable, parece tan sutil, no sé, algo, cómo te digo, se ve tan espontánea, pero después cuando la conoces sabes que no, que es más compleja digamos, pero tú me entiendes, no?... y también aquello de que en el país de los ciegos el tuerto es el rey o, lo que aplica aquí, en tierra gocha la culona es la reina... Qué a cuenta de qué salgo ahora yo con esto? Pues que las gochas son planchetas, tetonas sí, pero chatas chatas por detrás, ah, no sabías? Es que ella se fue a vivir a Los Andes, a un pueblito ahí, con gente de lo más recatada, ultra católicos, pero en el campo, ella dice que la gente es rara, que no sabe como explicarlo, es otro mundo... y le han caído como moscas a la miel, con todo y que ella se empató con uno de allá y hasta le parió un hijo...

Cómo son las vainas, o más exactamente, cómo son los hombres de asquerosos, chica, que no respetan nada, que nunca se puede confiar porque uno no sabe con qué te van a salir a la menor oportunidad o descuido, ves, a ella eso le ha pasado siempre, desde que era una niña, antes de desarrollarse incluso, que le salen tipos babosos, que se equivocan porque creen que el pene les da derecho a todo y no, pues, se equivocan, sobre todo con ella se equivocan te digo, que ella no se destruye con eso, se asquea sí, como cualquiera que tenga escrúpulos, lógico, si todo se ha vuelto una chusma vulgar... La cosa es que el otro día, tipo diez de la mañana diríamos, regresaba ella de mover las cabras, pues sí, esa loca ahora está criando cabras, ah, la pinta tipo ropa de trabajo, o sea, mono deportivo holgado, botas de caucho amarillae de esas horribles que maltratan los pies, franela y un sweater cerrado, cabello recogido en un moño, cara lavada sin gota de maquillaje... es decir, que no se estaba haciendo la golfa sexy ni mucho menos, dando picón, ni nada por el estilo, para como era ella cuando estaba aquí con nosotras, tan chic, tan fashion, te diría que andaba ese día más bien hombruna, machorra y oliendo a berrinche de chivo, no te imaginas que sea la misma persona, te juro, claro que cuando se arregla sí, sabes, aparece la que todos conocemos, pero allá no y con todo y eso, ah, fíjate que entonces ella que regresa de mover las cabras y ve que se para un carro frente a la casa y sube desde el aguacate y es El Mocho, que le pregunta por su marido, pero en eso va y se le suelta la cabrita que estaba preñada y a punto de parir y ella le dice al tipo que ya va, que tiene que amarrar la cabra, no, y el tipo entra al patio, ella amarra la bicha, le ofrece café al señor, que ella lo conoce y a su esposa desde hace un montón de años, que es amigo de su marido y tal, entonces el tipo va y le dice que si le puede decir algo, que ella sí que tiene un cuerpo bello y tal, que disculpe pero que ella sabe, que las muñecas de ahí eran muy feas, que no lo tome a mal, que no es por ofender, que si cuantos años tenía ella, que si estaba enterita y que no sé más, yo te digo, que uno no termina de conocer a la gente, insólito, ¿y ella? anodada, y asqueada, claro, porque no es lo mismo el desconocido que te lo recuesta en el metro o el que te echa la sobada de pierna en el autobús o el que te pellizca el rabo al pasar o el taxista que se hace la paja parado en plena vía o el motorizado que se saca la pija y te la sacude en la cara mientras maneja con la otra mano, o los fetichistas que sabe Dios cómo consiguen tu número y te ladillan por teléfono, enfermos, pero desconocidos, al fin y al cabo... en cambio que una persona de tu entorno te salga con eso y en tu propia casa, qué horrible... no, pero ella ya sabe lidiar, te digo, no es que esté tan despampanante ni que sea verdaderamente simpática, es ese algo como un misterio, que parece dulce pero en realidad es amarguísima, ves, siempre le ha pasado con los tipos, se le lanzan encima, como poseídos, o se le declaran, siempre los ha tenido que estar poniendo en su sitio, desde chamita, a veces decimos que es porque ella es bruja, mamando gallo, por joder, pero sí, quién sabe, hasta puede ser...

"Frígida", tinta sobre cartulina, de la serie Doble Discurso

diciembre 03, 2011

Del Comeflorismo Urbano al Guerrerismo Neo Rural

Atención: Dirigido a: COMEFLORES, FLORIPONDIOS, ECO-CIBER-ACTIVISTAS y AFINES:

"Progresso − dalla idiozia contadina alla banalità cittadina"
Roberto Bazlen
(y añadiría yo: ¿y viceversa?)



Esto es una confesión o advertencia para aquellas personas que siendo ajenas al entorno campesino les da por emprender una vida ecológica o desean volver a la naturaleza en cualquiera de sus formas. Entonces, a ti, lector/@, que anhelas encontrar el sentido verdadero de la vida, vivir de forma sostenible y autosustentable, disfrutar de un ámbito bucólico o fumar porro todo el día (otra forma de decir lo mismo), quizás ver hadas y duendes, comunicarte con los animales, erradicar la pobreza y el hambre del mundo, ganar el premio Nobel de la Paz, salvar el planeta del apocalipsis climático...(musiquita instrumental in crescendo y final abrupto) o cualquier otro tipo de ideal con tinte verdoso... en fin, he dudado mucho sobre si escribir esto o no, pues en general no me gusta desalentar a la gente, menos fungir de abogado del diablo en materia de sueños, aunque si eres como yo, o sea, terrrc@ 'e bola, igual vas a seguir adelante con tu "proyecto" y cuando te desesperes te quedarás mirando "ay, pero qué lindo que es el paisaje" (ah porque te participo: desde el momento en que concibes el desatino, déjame decirte que se firma una especie de contrato invisible, o pacto demoníaco, entre tú, la parte interesada, a partir de ahora y para estos efectos, EL/LA COMEFLOR o CONTRATANTE, y por la otra el destino cruel, o parte solicitada, en lo sucesivo, LA CONTRARIADORA o VIDA REAL o simplemente CONSPIRACIÓN, por medio del cual de ahora en adelante la obsesión insana por una vida sana ha de calificarse eufemísticamente y también y sólo para estos efectos como EL PROYECTO). Y en realidad no se trata de desanimar, pero es que yo considero que alguien debería decir la verdad sobre las partes escabrosas de la vida a ver si los otros no se(nos) descalabran(mos) por el mismo despeñadero... todo esto viene porque a mí me molesta cuando me pasan cosas para las cuales no tengo marco de referencia, algo así como la tabla calórica de ingesta diaria, para saber si estás por encima o por debajo del promedio de consumo y las posibles consecuencias de un desbalance en uno u otro sentido, como cuando sabes el exabrupto carbohidrático que cometes al zamparte una torre de profiteroles...

Dejemos a Harkalya tejiendo su sueño, que mientras tanto me lo calo yo. Y lo que quiero confesar o advertir a cualquier citadino que esté tratando o queriendo dejar de serlo, además de la inconveniencia de la jartazón de carbohidratos azucarados, es que uno -que proviene de un entorno donde todo es metafórico-, no está preparado para un entorno donde todo es literal. Es decir, los citadinos no estamos hechos para pasar roncha  y principalmente, nos cuesta acostumbrarnos a tanta mierda, literalmente, tanto así -tanta mierda.- que a ese tema le dedicaré un artículo completo. Quizás te pasa como a mí y no te encuentras en  ninguna parte, entonces igual te vas a lanzar a la aventura de volver realidad tu PROYECTO, al menos de intentarlo. Desde ya te digo que deseches toda idea edulcorada y almibarada. Si quieres miel recibirás primero -y quizás solamente- los aguijones de las abejas. Abandona toda pretensión, toda expectativa, haz planes a sabiendas de que no se cumplirán en el tiempo previsto. Si tienes delicadeza apréciala ahora, antes de que la pierdas por completo. Resígnate a endurecerte. Olvídate de ideales, de conciencia. Aquí las cosas no se arreglan con escribir un manifiesto o pulsar un botón. El monte es rudo y duro. Sobrevivir es la nueva consigna. El ejército es de a 1. Uno contra todos, todos contra uno. Como los Mosqueteros, pero al revés, porque, recuerda, la parte solicitada es LA CONTRARIADORA o simplemente CONSPIRACIÓN, sólo para estos efectos.

¿No me entendiste? Quizás es porque lees esto fuera de contexto. ¿Pero acaso no lo estamos todos últimamente? La confesión es que sólo sigo aquí por terquedad y nostalgia, terquedad porque no tengo hacia donde retroceder y eso me hace seguir con férrea voluntad; nostalgia de mi ingenuidad, de los motivos que me impulsaron a saltar, de la fe y esperanza. La advertencia es que la vida Neorrural es a tu propio riesgo. Van a desaparecer los problemas que te molestaban en la ciudad, o muchos de ellos que es decir bastante, pero aparecerán otros que te harán desear materializarte adentro de una estación de transferencia del Metro de Caracas en hora pico un día de cobro! 

¿Todavía no me entiendes, no tienes idea de lo que hablo? Me explico un poco, aquí en el campo: "con todos los hierros" no quiere decir que comas Corn-Flakes antes de salir de casa, "Glyfosan Forte" no es un nuevo jarabe contra la tos, "Loc@ como una cabra" es loc@ como una cabra, "allá abajo" es una referencia absolutamente circunstancial (aplíquese a cualquier dirección no cardinal, v.gr. arriba, atrás, adelante...), igual que "el otro día", no alude a ninguna fecha en específico. "Unos palitos para una cerca" pueden ser cien árboles de tu bosque. Por literal y no específico. Porque lo más curioso es que lo muy literal se convierte en ambiguo, como lo de no aclarar para no oscurecer. Y así sucesivamente. Pero no es nada personal. Y eso puede llegar a ser insoportable, para un citadino claro. Ellos -los de aquí- parecen estar acostumbrados y funcionar así. Es así, te dirán. Ante cualquier atrocidad.

No nombremos aquí al señor Monsanto y Cía., eludamos el tema de la política local, mucho menos se te ocurra ser mujer - que el machismo que vas a encontrar es harina de otro costal. Tampoco hablemos de los muy esporádicos e intencionales incendios forestales (algo bueno tenía que tener el pichaque, todo está húmedo, poco se quema y sin embargo ¡Qué susto!), ni de los capataces de haciendas vecinas que resuelven las peleas entre perros a machetazos (a mi perro o el tuyo, ni de vaina al suyo), no hablemos de la apatía de la comunidad, ni de las arbitrariedades vengan de donde vengan. No hablemos de goteras que caen a chorros o de ropa que no se seca, ni de invasiones de hormigas rojas a medianoche entre tus almohadas. Ni de cabras que se ahorcan por ineptitud humana. Ni de la economía aberrante. No, no estamos hablando de ninguna de esas cosas, esto es apenas una breve disertación, un pequeño desahogo sobre el abismo comunicacional que pesa sobre nosotros los ex-urbanos neo-rurales -abismo que no siempre estamos dispuestos a salvar porque siempre es el de uno el brazo a torcer-, no, hoy sólo estoy lanzando un gemido con el que pretendo llamar la atención de quienes, como a mí, les encantaría tener un manual de instrucciones para situaciones desesperadas, para estos huérfanos de Coherencia que habitamos el Caos tratando de explicarlo, de entenderlo.

Comeflores que nos convertimos en Guerreros ajuro.

octubre 09, 2010

La cazadora de coincidencias o El diablo está en los detalles

"El Vuelo del Deseo" (Acuarela y Tinta, 2005)

Va a llegar tarde, como siempre, pero más. ¿A quién culpar? A nadie. Es la única responsable. A la mente que se dispersa. A los objetos que cambian solos de lugar. A los relojes que se atrasan o adelantan o detienen cuando la compañía eléctrica raciona la energía y la Tierra altera la inclinación de su eje de rotación. No hay excusas válidas. La locura. Puede ser la locura. Esas ganas de romper con todo, pero no suficientes, no todavía. Escapar. No. Porque a donde quiera que se vaya se llevan los problemas. Sólo queda afrontar. Y entonces este cansancio, este hastío. La esperanza. Fe y esperanza. Aferrarse a la luz, creer, luchar por creer, por mantener la conexión.

        Iniciando aceleración... nivel 1... nivel 2... ¿Nivel 3?... No, hoy no...

El pecho trancado, la disnea. Volverá a llegar tarde, como siempre, pero más. Tentar la suerte. Balancear el móvil para probar la resistencia de ese hilo que parece tan frágil, tan endeble... pero que no se rompe, no todavía. Continuar, pero ¿hasta dónde?... Hasta encontrar el sendero buscado.

        ¿Y si estuviera buscando en la dirección equivocada? Todo se derrumbaría.

        Permanece atenta, no sabe dónde se esconde la clave. Debe reconocer el momento, la pista; DEBE saber hacerlo. Todo depende de eso, sí señor.

        ¿Será antes o después del salto? ¿Durante? ¿Cómo saber?

Camina con prisa, deslizándose entre las formas. Las personas sólo sienten una ráfaga de viento que les pasa por un lado.


        Hoy lo vi otra vez, me saludó de lejos. ¿Idealizado? Sí, claro, como todo lo inaccesible, pero, ¿a quién le importa? Es mi problema. ¿Tratar de explicarlo? En realidad no sé si pueda, porque… ¿qué podría decir que justifique las taquicardias, las esperas eternas, los desplantes, los vapores que suben y bajan, el perdón gratuito, la gotita de hiel destilada suavemente y en silencio cuando las otras víboras se le enredan? Ah… Sí claro, puedo hablar de su sonrisa y sus ojitos infantiles, ¡tan dulces!, o de su carácter jovial… también está su cuerpo magnífico, porque la carne es débil y todo aquello, más si le sumamos su destreza complaciente… Ay, es muy difícil decirlo, porque así, desglosado, no me parece la gran cosa y si lo pienso bien, es la imagen patética del despropósito, algo que particularmente he evitado a toda costa, pero entonces por qué… se me ocurre que quizás es sólo la camaradería, ese reconocernos iguales que no nos permite permanecer en nada, en nadie…

Ojalá se me quite esta pendejada...

Pero en el fondo sabe que no puede ser. Esa mirada que la desnuda, que la intimida, que le sube el rubor al rostro porque siente el fluido deslizarse con suavidad de seda entre las paredes de su sexo, mientras esquiva el encuentro frontal con esos ojos, mientras hunde la vista en las letras sin sentido del libro abierto sobre las piernas.

        Y él tan sereno, tan circunspecto... de repente despliega su sonrisa y desaparece. ¿Será real? Quizás más nadie pueda verlo… o quizás más nadie pueda verme a mí…

De todos los pasillos posibles del laberinto, se escoge sólo uno a la vez, descartando las otras posibilidades, los otros caminos, puertas que se convierten en ventanas por donde nos asomamos a medida que se avanza, preguntándonos cómo hubiera sido... rostros que se deslizan de la mente una vez evocados, paisajes que se olvidan por ser visiones lejanas, difusas; cada elección nos circunscribe a un sector específico del Gran Plan. ¿Quién podría desentrañar la red inexpugnable de concatenaciones que lo ha traído a este momento de su vida?

        No yo, por lo menos. Trato de descifrar el peso de cada decisión. Es imposible. Inexplicable, pero me gusta referirme a ello como la “organicidad del caos”; no sé cómo llegué a ese concepto, o si me lo fusilé de alguna lectura furtiva, pero acaso sea la única manera de dar forma a lo inasible... ¿En qué estaba?

Laguna Mental.

El tiempo que toma detenerse a recoger una flor o a treparse en un árbol puede marcar la diferencia cuántica entre la vida plena y el instante letal. Cada paso es una encrucijada. En algún lugar leí que el Diablo está en los detalles. Creo que Dios También.

        Me gusta caminar sin rumbo por la ciudad, redescubrir las plazas y jardines de la infancia, encontrar ganguitas en las callejuelas del centro, abarrotadas de buhoneros, conversar con la gente en los mercados de vistoso colores y frutas perfumadas, entrar al cine sola y llorar. Es la tragedia del solitario, llenar el día antes de volver a casa con el peso del mundo sobre los hombros. Lo veo desde lejos, como una respuesta, y quiero llamarlo pero la voz se ahoga en mi garganta seca. Apuro el paso y alcanzo a tocar su espalda suavemente, sobresaltada, balbuceo unas palabras. Los pensamientos bullen en mi cabeza a la misma velocidad que los latidos de mi corazón, las piernas me tiemblan. ¿Qué será de mi vida? ¿Cuál dirección debo seguir? Voltea y me sonríe como siempre. Yo me tambaleo, ¿Cuántas probabilidades existen de que este encuentro se produzca? 100 %, o no estaríamos aquí, sin duda, sólo atino a decir, con voz fingida, aunque nadie lo note además de mí: “qué casualidad…”, pero empieza a llover y el agua me salva del bochorno, corremos divertidos entre la gente, todos tratan de salvarse, pobres, quizás sus máscaras se derriten al mojarse, pero nosotros corremos, porque somos vitales ¿o vitrales? sí, pienso que somos cristales multicolores que filtran y transforman la luz en pequeños rayos irisados…

Azar imposible. Detrás de todo trasluce una voluntad desconocida que domina mis actos. El libre albedrío consiste en sincronizar con esa voluntad. El verdadero libre albedrío es ir al encuentro del destino.

 Las señales son claras, obvias incluso, pero me cuesta aceptarlas, me niego, porque me sobrepasan, porque me abruman, porque quisiera una clave para descifrarlas, para encontrar su posición en el rompecabezas... Poder ir más allá de los paralelismos, encontrar las coordenadas para sintonizar sin distorsión...

¿Cuántas manifestaciones serán necesarias para llegar a comprender que el destino se dibuja en las coincidencias?

Sus ojos son espejos, pero pueden mirarse más adentro, se reconocen, se intuyen, mientras el Genio de Vriak recorre el espacio buscando secretos para susurrarlos al oído de la Pitonisa, que los contempla sonreída al voltear la baraja, sabiduría corroborada por la magia del Gran Thau.

        En la capilla me arrodillo. Me humillo ante ti, Señor, Altísimo, porque soy soberbia, mal instrumento de tu servicio, vana, frívola y débil; oriéntame, Señor, Creador, sostenme en la fe. Los fenómenos son para atraer estudiantes al sendero, me dijiste, los iniciados deben aprender a reconocer las manifestaciones del poder. ¿Y eso en qué me convierte?

Siente vergüenza. Sus ojos se llenan de lágrimas y baja la cabeza.

        ¿Cómo puedo pretender demostraciones?, ¿más?, ¿acaso no son suficientes? Es verdad. Pero tú no me juzgas, Amado Señor, en cambio, me consientes, me inflamas de tu pasión, me fortaleces, me llenas... y ya después todo pierde importancia, porque estás conmigo, en mí, y es también entonces cuando mis deseos se cumplen, con tu bendición y el universo se organiza ante mis ojos en su estremecedora danza, me conduce al ritmo de las esferas hacia los compañeros, los seres mágicos.

Y si permites la entrada, descubres facetas insospechadas en los rincones harto familiares, matices, y hasta las personas desprenden chispas que antes no podías ver, chispas que las iluminan y embellecen, coincidencias, sí, detalles, sí, instantes, sí, magia, sí, entrega, sí.

O quizás sólo era un día de amor en el aire… 
(2001)

septiembre 08, 2010

Carmelo All Star




Carmelo apagó el despertador y siguió durmiendo. De repente creyó que se levantaba, se duchaba con agua bien caliente cantando un aria a lo Pavarotti pero con marcados tonos nasales. Cuando el agua empezó a salir verde y espesa mientras sus pies se enredaban en raíces de mangle comprendió que había comenzado a soñar y abrió los ojos, sudoroso y sobresaltado.
Se puso su guayabera bordada, los pantalones de lino blanco, calcetines vinotinto de nylon y los zapatos de patente blanquinegros. Frente al espejo se engominó el pelo negrísimo (¡Bendita sea la Silueta Swarkopff!), así hace tiempo de que se le seque la mascarilla de pepino, astringente, para que no le queden poros abiertos. ¡Esta noche debe tener el cutis perfecto!
Desprende con cuidado los pellejitos de pepino, se enjuaga, se restriega con “apricot scrub”, se cepilla los dientes, se aclara el rostro con agua fría y se aplica la crema hidratante de alfa hidróxidos, lo mejor contra las arrugas.
Se empolva la nariz con facial chino de arroz, para no andar “cara ‘e pastelito”. Abre el gabinete del espejo y analiza dubitativamente los estuches; extrae el tercero de derecha a izquierda y procede a colocarse los contactos verdes. Una gotita de solución óptica en cada ojo más un “toquecito” en cada fosa nasal, para salir entonado; después de una revisión visual de cuerpo completo frente al espejo grande, Carmelo está listo para conquistar el mundo.
-¿Para conquistarlo? No, niña, será para seguir conquistándolo…
Carmelo se siente en la cima del mundo. El Salón siempre está lleno de pavitas que se secan el pelo, viejas copetonas que necesitan un intensivo de latonería y pintura, mamis que se hacen las manos y los pies,, muchachitos mocosos y pecositos que vienen por su corte paje, hermanas que se depilan o las chamas fashion que vienen a teñirse. Caja llena y corazón contento. Nada que ver con el raquítico e insignificante inmigrante campesino que hace 27 años pateaba los laberintos de la ciudad extraña e inhóspita buscando trabajo de cualquier cosa, porque no sabía hacer ninguna; sepultados quedaron los días de dormir con un ojo abierto en un banco de plaza.
- Cancelado, cancelado, cancelado, todo el pasado cancelado.
Empezar a lavar cabezas y empezar a subir como la espuma fueron una misma cosa. Hoy será la gota que rebase la copa de la felicidad de Carmelo.
- Cuando vas al encuentro de tus sueños sólo el cielo es el límite.
Al llegar a la Planta Baja del edificio toma el taxi que ya lo espera, saluda al chofer y saca una revista de su portafolio, porque siempre debe estar al tanto de las nuevas tendencias. En Londres son más atrevidos, más quema’os. Planea ir allá el año próximo.
Dentro de su cápsula de aire acondicionado Carmelo ve pasar un autobús cuyo vidrio trasero está cubierto por un anuncio con su foto. Lo sigue con la mirada hasta que finalmente lo pierde entre el tráfico. Sonríe satisfecho.
El taxi lo dejó frente al Salón (el que atiende Él mismo, en persona); antes de bajarse se retocó con un papelito empolvado.
Todos lo saludan al entrar, estilistas y clientes por igual, todos alardean de familiaridad pero nadie traspasa a su intimidad de soltero empedernido, romántico incurable y maniaco depresivo.
Cuadró la caja temprano, mandó a Robert a depositar en el Banco Exterior, recolectó algunos implementos dentro de un neceser, hizo varias llamadas telefónicas – unas cortas como telegramas y otras largas como monografías -. En eso volvió Robert con los recibos bancarios, Carmelo revisó todo, dio instrucciones a cada cual, tomó su portafolio, su neceser y esperó afuera que el taxi acostumbrado llegara (¡No es nada fácil esto compaginar sus dotes artísticas con la faceta de incipiente empresario de franquicias estéticas!, y si no me creen traten de administrar un emporio que hasta podría tildarse de filantrópico, ¿o acaso no cumplían sus salones con una labor humanitaria hacia su prójimo?), luego hicieron escala en la lavandería “Satín”, donde Carmelo recogió una pieza en su respectivo gancho y cubierta plástica, sólo que ésta era opaca y no permitía ver el contenido. La acomodó estirada en el asiento trasero, cerrando la puerta con cuidado. Las mariposas en el estómago explotan cuando sube de nuevo al vehículo y continúa el trayecto en el asiento de adelante, junto al chofer.
Nunca lo había visto tan cerca, las piernas bien formadas, la firmeza cuando mueve la palanca de los cambios. Se acalora, al desviar la vista hacia la calle vuelve el mariposeo, que se va convirtiendo más bien como en una centrifugadora. Las manos le sudan un poco, también observa compulsivamente la cara de su reloj “Longines Edición Especial Aniversario”.
Cuando el taxi se detuvo frente al “Club de Baco”, Carmelo necesitó aún unos minutos antes de bajarse con garbo y determinación, como una diva; uno de los muchachos de seguridad lo ayudó con los paquetes hasta el camerino.
- Es que las estrellas no debemos cargar peso- Comenta divertido.
En un impulso de sinceridad y desesperación irreprimibles le dice al taxista:
-¡Hoy es mi debut!
- Suerte- Le responde éste y arranca.
Mientras se enrola al cuello la boa de plumas y disimula un chorrea’o del rímel, Carmelo escucha desde el escenario al tiempo que un temblor de emoción recorre su columna vertebral hasta hacerle temblar las rodillas:
- ¡Y ahora un fuerte aplauso, con ustedes… Carameeeeeeeeeel, la voz más dulce de la fauna nocturna!
(2003)

septiembre 05, 2010

La tarde del domingo



La mujer regresa y su casa está sola. Después de tanta repentina intimidad, después de tanto espacio compartido, después de tanto diálogo, después de tanto… vuelve y encuentra que los fantasmas de todos los días no se han marchado. Lee, se para, camina, se mira en el espejo, pone música, se fuma un cigarrillo, contempla su cuarto, la sala, su mundo, su pequeño universo, se encierra en las paredes que, paradójicamente, la liberan.

Sus voces le hablan y la hacen sentir a salvo; sabe que mientras estén allí es menos vulnerable.

La cara del reloj le recuerda que el monstruo de la rutina puede ser implacable, lo observa a sus ojos de aguja y lo reta, ella no es una esclava del tiempo. Tiene poder para abandonar sus planos, es capaz de suspenderse en la eternidad, entra y sale de la vida y de la muerte, del espacio y la materia.

La mujer se sabe infinita, inabarcable, incomprensible. Recibe invitados que llenan el silencio con rostros, con miradas llenas de alma, con manos llenas de dar. Comparte con ellos el viaje iniciático y luego los despide con la promesa de un reencuentro sin lugar ni fecha.

Es feliz, es feliz con una felicidad inusual y auténtica, ríe con ojos tristes y vuelve a su silla. Adopta posiciones que brinden acomodo y funcionalidad. Respira profundo, cierra los ojos, echa la cabeza hacia atrás y los recuerdos la transportan a todas las instancias de su vida. Cree entonces que todo ha valido la pena, no guarda más arrepentimientos, siempre ha sucedido lo que tenía que suceder.

Sus voces hablan más fuerte, la soledad es no saber estar en paz consigo mismo. Ella está sola, pero ya no siente soledad. Ahora la casa es el centro de poder. La energía se concentra, cada vez más limpia, cada vez más pura, cada vez más energía. Abre los ojos, se levanta, llega hasta la puerta, voltea la cara hacia el cielo nublado; aguarda la salida de la estrella, la lluvia cae suavemente y la refresca. Ha llegado la hora de acostarse a dormir. (1998)


septiembre 03, 2010

Aclaratoria

Para quienes buscan al hada perdida en el mundo de los cronopios:

Las crónicas de CRONOPIORIO fusionadas con el AGUJERO CON VISTA A LAS ALCANTARILLAS se han transformado en las CRÓNICAS DEL ARRECIFE AZUL (una cadena montañosa en constante formación, con ambiciones de ecosistema, que se multiplica en las profundidades subconscientes y oníricas, territorios inciertos de aterradora belleza y monólogos existenciales), pues ya el hada oprimida en el mundo de los cronopios ha recuperado su libertad y vuela feliz por los bosques azules, sin embargo, un ser mutable e informe ha quedado en su lugar: un organismo vivo, en constante crecimiento, no exactamente vegetal pero echando raíces y frutos, ni animal aunque sus reacciones sean viscerales, no totalmente humano porque no se asume en ese género nefasto aunque es el que le toca para desenvolverse, sí muy mitológico, con tintes de bestiario, de fábula, de verbo primigenio y sublime en términos kantianos. Un ser que soy yo en la búsqueda de ser, la ficción que me invento para vivir la cotidianidad agobiante, el intento de convertirme en la que sueño y sueña, el espejo donde se graban los rostros que encuentro, con sus luces y sombras, el vacío a través del que fluye la magia; en fin, una conciencia de mí misma que no alcanzo a comprender y por lo tanto, necesito compartir.



julio 09, 2008

Armando


Armando Montesinos trabajaba en un taller, es mecánico auxiliar, es decir, aquél que no recibe ni un cumplido ni un gracias por lo que hace, casi tampoco un pago, pero ése es un cuento mucho más largo. Pasa la mayor parte del tiempo armando las piezas de motores y engranajes que el mecánico encargado es incapaz de reparar y volver a montar. Entre motor y motor él prende su propio tubo de escape, potencia turbo, lo arma caleta y después, antes de que explote el capó, a pisar chola, probando el entuerto de las tuercas con un recorrido panorámico, algo podría decirse “MILagroso”. Se ríe de su propio chiste.

Su pana El Montañés le vende los libros bien resueltos. Libros de 20, 30, 50 y 70, encuadernación pura pasta, remates de Monte Ávila Editores. Calidad. Puros autores colombianos. Descuento o ñapa pa’ los panas. Armando le compra cantidad. Es un lector apasionado, febril.

Armando arma el primero bien temprano mientras cocina el desayuno, se facha con calma, el trabajo no empezará antes de que él llegue, es importante irse bien apertrechado. Dos huevos con tocineta y un par de arepas recalentadas aguantan bien hasta la hora del almuerzo. Armando se arma una historia en el camino que justifique la tardanza. Esos malditos negreros no entienden la importancia de un buen desayuno en el rendimiento de los obreros como él, un mecánico ordinario, hediondo como todos los asalariados, miserables, explotados, que no pueden ni gozarse un buen desayuno y la vara MATUTINA SIN ARMARSE UNA MENTE, mientras ellos se levantan de sus camas estiradas y ya tienen cuatro jala bolas lavándolos, vistiéndolos, atapuzándoles la comida y sacándoles los gasecitos al final.

Los dueños del taller nunca se ensucian las manos de grasa. Siempre tienen un pariente con hambre que dirija a los demás tarados. Así nos llama, lo he escuchado cuando regaña a Luciano mientras me estoy fumando el gran bate por detrás del aire acondicionado de la oficina y cree que no lo escucha nadie. Tarado voy a quedar después de éste… ¡ARMANDO!... Armando la facha, armando la rosca, armando la tuerca, armando la palanca, armando el gato, armando la movida, Armando dónde estás metido, armándose una, armando la mente, armando la excusa, armando una pieza, armando una cosa, armándose otra… ¡Armando: ESTÁS DESPEDIDO!
Armando pasa por el Almacén Doña Pepita y se compra tres libritos de hojas de arroz antes de ir a casa; también hace escala en la panadería -¡ARMANDO EL MONCHIS!- y se compra un par de cachitos de jamón, una malta, medio litro de leche y un paquete de galletas Oreo.

- Que se armen ellos mismos su vaina, porque lo que es éste servidor lo que va armar es senda vara.

julio 05, 2008

Trinidad y Otros Vagos






Trinidad se arrellanó en el sofá, se desabotonó la camisa y prendió el ventilador. El calor del trópico es bochornoso, inmoral. Repicó el teléfono. Tita lo dejó sonar hasta que no aguantó más y estiró el brazo.


Sólo sostuvo el auricular junto a su oreja, sin pronunciar ni una palabra. Del otro lado tampoco habló nadie, apenas se percibía el susurro de una regular respiración queda y la tenue percusión de un latido cardiaco. Permaneció así durante diez minutos.


Después trancó y volvió a desparramarse en el mueble con una sonrisa; buscó el control del televisor y empezó a saltar de un canal a otro, deslizándose por olas de blablablá, bombardeos publicitarios, tiroteos reales y ficticios, sexo explícito violencia, documentales y un largo etcétera, hasta aterrizar en un inquietante animé japonés subtitulado.

- Se va a quedar echada ahí.
- Un rato más, a lo mejor llega alguien o se masturba, quien sabe…
- ¡Déjame ver para otro lado!
- Ya va, si en cinco minutos no se mueve lo cambias.
- Bueno, ya estoy contando…

Tita no se mueve, alcanzó a quitarse los zapatos y las medias, a desabrocharse el pantalón. Otra chica marioneta j.

- Cinco minutos. Mi turno.

La mira del telescopio, amplificador de fetiches, cercanía morbosa, se dirige a la ventana del tercer piso. Luz apagada, ¡qué lástima! Recorre la calle, hay un indigente revisando las basuras, lo acompaña un perro flaco que olisquea todo lo que él toca; es asqueroso, no deberían permitirlo, un verdadero peligro, completamente antiestético y antihigiénico. Al fin algo interesante, el vecino gay va a dar una fiesta, ordenó la mesa para un banquete, esto va a estar “buenésimo”, pendiente para más tarde, faltan algunas horas para la verdadera acción.

- Ven, en el sexto piso, tremenda paliza, rápido…
- Uhh! Esa mujer no aprende…
- Déjame ver.
- Hay para rato, deja el atore.
- Déjame ver…
- Deberíamos instalar otro. Así podríamos ver al mismo tiempo.
- ¡Ay, Santísima! La va a matar.
- ¿Llamamos a la policía?
- Ni se te ocurra, en la tele no hay nada que valga la pena…

Abajo, en la acera, Sherman mata el hambre con lo que encuentra y le da las sobras a Toby, el perro, y Chepe, el gato, sus fieles acompañantes de juerga y jerga.

- Ya se pusieron a tirar…
- ¿Los del sexto?
- ¿Quién más?
- ¿Tita?
- Tu consentida no se ha movido.
-Ah…

Trinidad no se ha movido; Tita no se va a mover más. La sangre dejó de bombear hace más de dos horas. La encontrarán mañana, cuando lleguen de viaje.

junio 20, 2008

El Árbol de Narciso





Lo que no dijeron los libros de mitología fue que al ahogarse en el beso de su reflejo, mi abuelo alcanzó un estado de éxtasis tan arrobador que su orgasmo se esparció por el agua al mismo tiempo que su aliento abandonaba su cuerpo.

Más tarde, todas aquellas que se asomaron a la fuente quedaron preñadas por Narciso a través de la pupila, es lo que se ha representado simbólicamente con su transfiguración en flor.

Pero no se crean que el despecho de Eco quedó impune. Toda la descendencia ha sufrido la herencia del desplante y estamos condenados a la egolatría, sabemos de antemano que nunca encontraremos un objeto tan digno de amor como nosotros mismos, excepto quizás cuando reconocemos esa herida en el fondo de otros ojos que delatan el parentesco…

Los hijos del árbol de Narciso vivimos en la soledad de un recíproco amor insatisfecho. Nos reconocemos porque para nosotros nadie es tan importante que el yo mismo, nuestra libertad es un bien inalienable y si nos relacionamos es sólo mientras la mirada del otro nos refleje sin exigencias.

Ellos, los otros, están destinados a sufrir la historia de Eco y nosotros a purgar el castigo mítico y florecer, reproducirnos, con esos que nunca serán nosotros, aunque quién sabe, con todos estos adelantos en materia de genoma y clonación, capaz que un día cualquiera nuestra genealogía rompa con el ciclo kármico.

Terribles frutos del árbol de Narciso, también nos conocen con el nombre de deseos.

junio 13, 2008

El Espejo

Espejo:

MADUREZ
Moralidad / Apego al pasado
HACIA DENTRO
LAS CARGAS
Estrés / Participación
CONCLUSIÓN
ÉXITO
Somos el Mundo / Lucha
FLORECIMIENTO

Su Diamante:

Plenitud
Amigabilidad Conclusión Mente
Aislamiento

El día había sido caluroso y nublado, amenazante de lluvia, pleno de polvo, de humo, de ropa pegada al cuerpo. Triunfo... ¿Qué representa? Cumplir el cánon, saberse la línea, disimular la máscara, venderte. Pero si llegaras a practicar lo que en realidad deseas te automarginas.
Ella se sentó en el último vagón y sacó su libro. Divina ficción donde evado esta vida absurda, insuficiente; refugio a la mediocridad en que se fue convirtiendo todo, a la decadencia que me sume en la basura astral. Ampollas en los pies, callos en las manos, cabellos crispados por la humedad. Un arlequín pasea sobre el lomo de un tigre de bengala mientras recibe ovaciones. El cuerpo ligero se transforma en energía y flota, floto sobre el enjambre de zumbidos insoportables, atormentantes, responsabilidad, deber, hipocresía, no, diplomacia, mejor... búsqueda, aparecer una y otra vez, siempre en el mundo equivocado... Conversaciones telefónicas, acuerdos, citas, semáforos, escaleras, carros, puertas, rejas. ¡Rejas!

Él se encierra en sí mismo, se reconcentra, crea un mundo infranqueable, bloquea la mirada y no hay neurolingüistica que valga, ni compartida de conciencia, ni truco new age que lo convenza, que lo afloje, que lo reviva. A veces parece que todo ha llegado a un término, pero entonces el hielo se derrite y los colores se funden en las ramas de los árboles formando tonos iridiscentes.

Pero el peso y el cansancio de la rutina, del despertador atorrante, de los mismos nuevos reclamos, van apagando el fuego en cenizas grises y dispersas en el horizonte. Se enfrentan, quisieran cooperar pero se enfrentan, con su reflejo, con su proyección, con ese rostro que es otro pero es propio. Costumbre, el hombre es un animal de costumbres, mala costumbre, mal hombre, mal, mal, costumbre, costumbre, qué se le hace. Mientras tanto una mano sobrenatural encaja la última pieza al rompecabezas azul.

- ¿Quiere decir que esto es el fin?
- No lo sé, me cansé, no puedo escoger. Decide tú...

Pero no lo hace. Nadie decide. Después se acuestan a dormir y despiertan de nuevo y cada quien a su trabajo, a su martirio, a su jungla, y esta noche al volver se van a reconfortar, porque no se puede pelear más de una vez a la semana, porque si no no es vida, un infierno en la calle y otro en la casa... –y él no es malo, chica, fíjate, si el otro día hasta me trajo flores –y ella me comprende como nadie, pana, pero a veces, sí, es verdad, provoca matarla, todo un peo, no, sólo de vez en cuando –Ay, si hasta me estoy arrepintiendo de ser así, no sé, tan quisquillosa, tan histérica...
Un beso los reúne al atardecer con la promesa de una existencia menos miserable.

junio 01, 2008

Sesión Spanglish Parlante - Spanglish Speaker Session


Tulio abrió la sesión en el site de network, cuando posó el puntero sobre la casilla de status update pensó que poner "quesúo" resultaría demasiado chaborro así que sólo escribió "en casa".
Add Yuli as a friend? Claro que jazz... Now Yuli and you are friends...
Un mensaje en el inbox... Saúl pendiente de rumbiar... blablabla... reply... háblame cloro bicho dónde es la movida, inventario de asses mediante, a ver si hay vida, jajaja, dale nos vemos en el mirror, send, mover conversación a la papelera, seguro, click clik, deleted, ok. vamos pa' home.
Raiza aceptó 1 recueste de chocolate fantasy... zángana... Tiene pendientes 16 friend recuestes... upa cachete... Mariana sent you a cuki... ay queeeeeé rico...
Tienes 7 solicitudes de recueste... Eloísa want to know guats yur stail of kisses, sure, ignore, mamita de lengua, no tengo que hacer ningún quiz... ignorar... María sent you a blessing, do you want to bless María, ¿blesin? no, María, yo lo que quiero es otra cosa...
Are you accept el recueste de Juan? Ni de vaina, a mí que no me vengan con mariqueras...

mayo 30, 2008

DENTINEX PLUS




Gerardo tomó un periódico del día anterior que se encontraba sobre el montón de revistas matatiempo apiladas invariablemente en la mesa central de la sala de espera en el consultorio de su odontólogo.

La asistente del dentista lo observaba de reojo mientras revolvía desordenadamente una gaveta en su escritorio, era rechoncha y desagradable, con anteojos puntiagudos, ropa descoordinada y cabello mal teñido. Pasados unos minutos, la mujer cerró la gaveta, revisó su cartera, guardó varios papeles en un sobre de manila, murmuró unas palabras ininteligibles y salió, dejándolo solo en la habitación; sería el último paciente del día, así que la regordeta podía irse y aprovechar para hacer unas diligencias personales, el doctor ya sabía.

Apenas se cerró la puerta detrás de ella, Gerardo sintió que su estómago se revolvía hasta convertirse en un puño apretado. El sonido del taladro lo tenía nervioso; ese chirrido le producía un intenso ardor en las encías, comenzaba como una leve comezón a la altura de las mandíbulas, casi desde las orejas, y desde allí se le trasladaba por todo el cráneo, la columna, los brazos… bajando por todo el torso para llegar e instalarse en sus tripas. Fijó la vista en el diario que tenía entre las manos y se concentró, tratando de leer los titulares. Le temblaban las manos, era difícil enfocar las letras y mantener a raya las manos convulsas al mismo tiempo.

Empezó a pasar las páginas por inercia, observando las fotografías, los anuncios publicitarios, las elásticas e inestables letras, sin poder detenerse en nada específico. Era increíble como un estúpido sonido podía tener ese terrible efecto sobre él, desmoronándolo como un castillo de arena, no, no era sólo un estúpido sonido, era la estridencia del taladro combinada con el ambiente frío, las sillas incómodas, las lecturas aburridas, las paredes insípidas y el penetrante olor de la anestesia; era simplemente irracional, incontrolable; bueno, al fin y al cabo, no conocía a la primera persona que sintiera agrado al ir al dentista, era el peor de todos los chequeos médicos, al menos hasta que le tocara examinarse la próstata.

A medida que avanzaba por las imágenes de tinte amarillista, los nervios disminuyeron su intensidad y alcanzó a leer una que otra palabra entre los surcos ondulantes: “General del ejército asesinó a su mujer e hijos con una ametralladora y luego se suicidó…”, “…sustancia altamente adictiva que provoca el sangramiento crónico de las encías al contacto con la pasta. El colorante rojo fue añadido por la compañía DENTINEX International Bussines Corporation para disimular el efecto contraproducente…”, la coincidencia entre la noticia y el ambiente le llamó la atención y enfoca más detenidamente: “Demanda millonaria contra DENTINEX International”, “… el fraude es descubierto durante la autopsia de un usuario desangrado al término de un tubo de 100cc del dentífrico…”, “… familiares del occiso esperan veredicto de la corte de apelaciones luego de que compañía logra victoria en juzgado de atención al consumidor y de esta manera evadir su responsabilidad”. “El alegato sostenido se basó en la atribución al difunto de una manía cepillo-maniaco-depreso-compulsiva, que fue lo que ocasionó su desangramiento y no la fórmula agresiva de DENTINEX PLUS GEL BLANCURA RADICAL, cuyo uso moderado y habitual no produce daños de importancia. A raíz del precedente, miles de defunciones por desangramiento súbito alrededor del mundo han sido conectadas con el uso de la pasta. Hasta el momento la OMS no ha intervenido en el asunto.…”. Gerardo sintió que una inmensa boca se abría desde la puerta tratando de engullirlo, la señal maligna sonreía desde cada rincón de esta sala de torturas donde se regodeaba un verdugo cruel y fetichista, no pudo explicar en casa a su mujer por qué volvía con los mismos dientes amarillos de tanto fumar.

El doctor rellenaba la factura del señor Moncada y revisaba de reojo la lista de espera que le proporcionó su asistente antes de marcharse cuando escuchó un ruido atronador en la sala contigua al consultorio. Al asomarse sólo alcanzó a ver la sombra de una silueta a final del pasillo. La puerta de vidrio que franqueaba la entrada se encontraba esparcida por el suelo y entre la fragmentada rotulación aún podía leerse, aunque desordenada, la inscripción del mecenas de los odontólogos "DENTINEX PLUS Gel: Blancura Radical" y un poco más allá, entre fracciones de una sonrisa perfecta y tipografía bold: eficacia insuperable.

abril 17, 2008

El Genio del Porro




El flaco barbudo y desarreglado caminaba por la orilla de la playa pateando la arena. El short se le escurría por las delgadas nalgas con ínfulas cantinflescas. De cuando en cuando rompía una ola más grande y el agua se arrastraba hasta sus pies y le refrescaba los sabañones. El día estaba cálido aunque no demasiado soleado. Después de un rato se acercó a una palmera, sacudió el suelo y se sentó, pero una vez recostado del tronco notó una irregularidad entre la arena; la pequeña protuberancia sobresalía un poco más allá del alcance de su brazo, así que tuvo que estirarse para alcanzar lo que en su mano comprobó como un chicharrón (o sea, un tuquito de marihuana). Buscó en su bolsillo pero el mar había humedecido los pocos fósforos que campaneaban en la caja. De todas formas, se llevó la chicharra a su boca para sentir la melcocha transmitirle ese beso olvidado que un día había recibido y que ahora rescataba de su abandono. En medio de su ensimismamiento se sobresaltó al observar que del extremo contrario a su boca comenzaba a salir un humo espeso que iba adquiriendo una figura humanizada. La figura con una voz profunda y atronadora le dijo:
- Soy el Genio del Porro, pídeme un deseo y te lo concederé.
- ¿Cómo? ¿No que esas vainas de los genios son de a tres?
- Sí, pero es que ya se fumaron los otros dos.
- Coño, qué mala leche...
- Entonces, ¿qué vas a pedir?
- Bueno, si la cosa es así de violenta, entonces... mmmm... no es nada fácil... esteeeee... ya sé, mi pana, deseo un cacho que no se me acabe nunca.
- Si va...

abril 04, 2008

Bussines man


Manuel logró apagar la alarma del reloj al cuarto intento; sintió un ardor en el estómago y un sabor amargo en la garganta. Cuando leyó el horóscopo del periódico el día anterior no podía concebir lo que encerraba el presagio “cuidado con mujer Escorpio”. Un giro inesperado del destino lo alcanzaba en uno de tantos viajes de negocios y lo traía a la famosa ciudad de Las Vegas, con sus luces y extravagantes hoteles casino, como el que servía de motivo a su visita: la inauguración del Troya, inspirado en el célebre caballo y con unas habitaciones como las soñadas para la casa de tu vida; pero él no venía a disfrutar, venía a cumplir el rol de Gran Hermano orwelliano, supervisar el sistema de vigilancia Euro 2004 y comprobar la seguridad, motor necesario para el engranaje de un negocio de tales proporciones. Ella hojeaba las páginas amarillas en una cabina y le pidió una moneda de 50 Cent para llamar, cuando se la dio sintió una oleada de calor. Inmediatamente corrieron a emborracharse hasta perder el último pudor y atreverse a entrar en un sórdido hotel de las afueras. La recepción era amenizada por música Jazz que salía de un anticuado radio AM, el empleado tenía rasgos árabes, sobre su uniforme podía leerse en letras bordadas el nombre “Kazaa”, para no dejar lugar a dudas sobre su ascendencia. Al amanecer ella ya se había marchado. Había sido honrada, todo estaba en orden en su billetera, sus dólares, euros y yenes permanecían intactos, sus tarjetas completas y la habitación más limpia de lo que cabía esperar para tanto desenfreno. Su cuerpo le cobraba los tragos de la noche anterior, pero no podía quejarse, esa joven fue sin lugar a dudas el mejor sexo de su vida. A su edad acostarse con una mujercita voluptuosa como esa, contoneándose para él como Britney Spears, sin tener que sacar la tarjeta de crédito al final de la jornada era más que un lujo. Si bien es cierto que se conservaba bastante bien tampoco era lo que se dice un Brad Pitt.

Él nunca sospechó que ella tomó lo que necesitaba sin necesidad de llevarse nada. Dos meses después la compañía de Seguridad fue a la quiebra cuando la seguridad de su cliente estrella fue burlada por una acróbata de circo, de quien se desconoce el paradero.

febrero 22, 2008

Las Moscas


Hace veinticinco días que llegaron, sólo trajeron dinero, comida y ropa suficientes para la primera semana; todo se fue acabando, destiñendo, desfigurando, descomponiendo, todo se fue volviendo básico, simple, claro; pero no importa, vale la pena estar aquí, tienen sus cuerpos para exponer al sol y ¡más nada!, con eso basta, aunque cada vez estén más enjutas y oscuras. Nada les gusta más que el calor del sol, el aire salitroso, el agua del río y el humo de la marihuana. Cada día se repite con variantes de mínima consideración. Se despiertan cuando el calor las hace sudar, se fachan una antes de ir al río, otra al llegar, sentadas sobre una gran roca plana, en el margen del río echan una cagadita antes de bañarse, luego se sumergen rápido en la cascada, al sacar la cabeza de la corriente fría se siente despertar al mundo de un bostezo suspendido en el polvo del camino. Cuando el estómago empieza a secretar sus jugos de reclamo se ponen en marcha. Después regresan caminando sin prisas a la playa, más bien volando, ¡tan ligeras se sienten!, ahí se quedan hasta que se hace de noche y se acuestan a dormir, hasta el día siguiente y el día siguiente y el siguiente, el día, siguiente, día, río, facha, moscas, noche, camino, dormir, playa, moscas, hormigas, perros, comida, volando, siguiente, día, cagadita, moscas, comida, facha, cagadita, moscas, río, día, siguiente, el día, el siguiente, el siguiente día y hasta el siguiente día, a dormir se acuestan, hasta que de noche se hace se quedan ahí, ¡se sienten tan ligeras!, volando más bien y a la playa sin prisas caminando regresan despuéS.

Tratamos de advertírselo, si no se iban terminarían convirtiéndose en moscas, como todos nosotros. Cada vez hay más moscas en la playa, se nota sobre todo los lunes.

febrero 21, 2008

Mujica o el Caso de los Viejecitos Verdes


a Jorge Carrerá


Andan por todos lados, caminando en las calles, parados en las esquinas, comprando en las bodegas o en las farmacias, sentados en cualquier banqueta de cualquier plaza o de cualquier parque, olvidados en los asilos y en los rincones, testimonios andantes, consejos, amenazas, advertencias, con o sin bastones, con o sin calva, con o sin canas, viajan en los transportes públicos, hacen colas kilométricas para recoger las migajas con que el sistema les paga haber consumido su vigor y su sangre; parecen unos abuelitos respetables, bienintencionados, algunos hasta tiernos, pero cuando se acercan a una muchacha joven, de esas que tienen las carnes firmes y se bambolean al caminar, mascan las más atroces vulgaridades, con sus dientes postizos a punto de escapárseles entre la baba viscosa que los mantiene adheridos a las encías.
Al ver a la mujer joven acercarse sus cerebros rápidamente recuerdan lo que quisieran hacer y tal vez nunca pudieron o hace mucho tiempo no pueden; sus cuerpos flácidos, sin fuerza, aún piden caricias y arrumacos, que seguramente ya no hay quien se los dé y el cansancio de la vida tampoco deje disfrutarlos; pero por unos breves segundos, en su mente, esa chica ahora desnuda se contorsiona descontrolada al ritmo de sus caricias expertas y de alguna manera ese placer llega a un momento sublime cuando el abuelito dice algo, murmullos extraídos desde las profundidades cavernarias de su alma al oído de ella, aunque claro que ella escucha sólo una sarta de atroces vulgaridades salpicadas de escupitajos, pero realmente son los gritos de un pasado que no volverá...
Que quedó lejos, tan lejos, lejísimos, empolvado, apolillado como su saco, como su pantalón café, como su camisa mal planchada. Quizás, después de todo, los ancianitos verdes sí tengan buenas intenciones, porque ellos invitan a almorzar y prometen regalos, pero sus ofertas rebotan en un muro de indolencia, sus anhelos están fuera de contexto, fuera de los sueños de la muchacha linda que se asquea de su fealdad, de sus verrugas, de sus carnes colgantes, de su silbido serpentino, de sus siseos ininteligibles, de su saliva elástica y su mirada, suspicaz y suplicante.
Hoy como todas las mañanas desde que Gertrudis murió, me desperté antes del amanecer, me levanté de la cama lentamente, dándome cuenta de su ausencia, extrañándola. Caminé hasta el baño, me lavé la cara, me mojé un poco el pelo, para que parezca que me bañé completo… después me visto con el pantalón que tengo sobre la silla, la camisa, un suéter que no está tan sucio y mi gorra. Preparo un guayoyo, remojo en leche un poco de casabe y me lo como con el café, para aguantar el trajín de la calle, porque en estos días casi todo el mundo tiene pautas y prisas, pero risas y pausas casi nadie.

Tengo que cambiar el cheque del seguro social y hacer las compras de la panadería. Mejor reviso lo que falta y hago una lista, después se me olvida todo y tengo que hacer dos viajes. Ya está: Huevos, leche, aceite y mantequilla. Guardo la lista en el bolsillo de la camisa, junto al bolígrafo. Antes de salir reviso bien los grifos y la manija del gas, no vaya a ser cosa que cuando me vaya… apago todos los bombillos y me voy. En el ascensor palpo mis bolsillos para asegurarme de que tengo las llaves, sí, aquí está todo.

Camino por la calle con el ceño fruncido por aquello de la inseguridad y pensando que en la tarde quizás venga a visitarme mi hija Martha, ojalá, con suerte y traiga a los nietos, no los he visto desde navidad, esos morochos son una vaina seria, tremendos, se parecerán al papá, pero por dentro salieron a mí, caracha, esos carricitos son eneas...

Una sonrisita se va abriendo paso entre la cara amarrada y el viejecito sin saberlo ostenta una mueca que llama la atención a todos los transeúntes.

A lo lejos percibo una energía perturbadora, las chicharras aumentan su chirrido, el aire se vuelve espeso y el sol enorme de las 12 lo enrojece todo, por dentro y por fuera. Veo venir a una mujer con una forma de caminar que me trae recuerdos que no he podido arrancar de mi mente, de mi cuerpo, cicatrices del alma me escuecen como latigazos de la memoria. Se abre una enorme boca que me engulle y a medida que soy tragado el tiempo retrocede, las mismas calles, las mismas casas se levantan y tumban hasta depositarme frente a ella…

- Se llamaba..., ella se llamaba..., bueno, ¿qué importa a estas alturas cómo se llamaba? Hace tanto ya, fue por el año 1.9..., el año..., por los años... ¿50? ¿60? Cómo es posible...

No lo recuerda.

- ¡Qué cagada ‘e país!, ¡qué ironía!... poder ver aún ese vestido ceñido, con esas flores tan estrambóticas, tan chillonas, tan bellas, flores de tela meneándose pa’ca y pa’llá, Dios mío, creo me va a dar algo, mira cómo carga ese montón de bolsas, toda sudadita, flor de canela, tensa, brillante, zángana, mira cómo se me queda viendo mientras pasa frente a mí... ¡descarada!, ¡sinvergüenza!, ¡deliciosa! (mierda, creo que lo dije en voz alta, ojalá no me haya escuchado).
¡¡¡Zuas!!!
Pero claro que me escuchó, si se lo dije en la oreja... (¡Deliciosa!, sí señor, su mano me arde en la cara, su mirada me arde en todo el cuerpo).
-¡Mujica!, te voy a reportar con tu superior.
¿Qué? ¿Cómo supo mi nombre? Flor, bruja, divina... El sol brilla y un reflejo le entorpece la visión... ¡La placa!, claro, eso era, la muy viva la leyó... sólo me tomó 48 años darme cuenta, coño, se las sabe todas.

- Sí, esa mujer se las sabía todas...

enero 01, 2008

Caja de Arena


Abrí la bandeja de entrada, el mensaje de Sam decía "un regalito para tu sandbox"... ¿sandbox? sand-box, "caja de arena"; la neurona tercermundista no pudo dejar de hacer la traducción mientras rápidamente hacía click sobre la aplicación para entender de qué se trataba... encontré un cuadrito con muchos dibujitos divertidos, no supe para qué pero podía recolectar los que más me gustaran. No pude evitar sentirme como una enorme gata virtual jugando con excrementos coloridos en forma de unicornio. Quizás sean mis vestigios cavernícolermitañoides o simplemente los programadores se deberían pensar mejor los nombres que les ponen a las cosas.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...