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enero 10, 2013

Cantinflada Existencial

¿Pienso? Luego... Existo (Puntuación libre de la sentencia cartesiana...)


Mi hijo me pregunta, no una, sino muchas veces, cosas que empiezan con el enunciado "Mami, ¿es normal que...? tal cosa, esto y aquello, lo otro y coroto... pueden completar la frase con lo que se les ocurra... a mí en todos los casos me deja muda, no sé, qué es lo normal...

No sé si a todos les pase, pero a mí, particularmente, me pasa que me parecen rarísimas las cosas que me pasan, y uds. lectores, me pasan la redundancia, por favor... Me podría pasar la vida entera escribiendo sin parar el catálogo de anécdotas raras y personajes extravagantes que han desfilado por mi existencia...

Y entonces trato de entender, de explicar, de encontrar causas y efectos, un por qué...

¿Quizás sea eso? que me paso buscando hilvanar las circunstancias, entender los por qué, cuando en realidad la mayoría de las cosas - y las personas- responde simplemente a la arbitrariedad, o la inercia del caso... random style... tanto que muchas veces se llega incluso al más puro absurdo... envidia para el señor Ionesco... esperaremos por siempre a mi amigo Godot...

Ahí está el detalle...



"Máscaras", Carboncillo sobre Cartulina, 1998

diciembre 03, 2011

Del Comeflorismo Urbano al Guerrerismo Neo Rural

Atención: Dirigido a: COMEFLORES, FLORIPONDIOS, ECO-CIBER-ACTIVISTAS y AFINES:

"Progresso − dalla idiozia contadina alla banalità cittadina"
Roberto Bazlen
(y añadiría yo: ¿y viceversa?)



Esto es una confesión o advertencia para aquellas personas que siendo ajenas al entorno campesino les da por emprender una vida ecológica o desean volver a la naturaleza en cualquiera de sus formas. Entonces, a ti, lector/@, que anhelas encontrar el sentido verdadero de la vida, vivir de forma sostenible y autosustentable, disfrutar de un ámbito bucólico o fumar porro todo el día (otra forma de decir lo mismo), quizás ver hadas y duendes, comunicarte con los animales, erradicar la pobreza y el hambre del mundo, ganar el premio Nobel de la Paz, salvar el planeta del apocalipsis climático...(musiquita instrumental in crescendo y final abrupto) o cualquier otro tipo de ideal con tinte verdoso... en fin, he dudado mucho sobre si escribir esto o no, pues en general no me gusta desalentar a la gente, menos fungir de abogado del diablo en materia de sueños, aunque si eres como yo, o sea, terrrc@ 'e bola, igual vas a seguir adelante con tu "proyecto" y cuando te desesperes te quedarás mirando "ay, pero qué lindo que es el paisaje" (ah porque te participo: desde el momento en que concibes el desatino, déjame decirte que se firma una especie de contrato invisible, o pacto demoníaco, entre tú, la parte interesada, a partir de ahora y para estos efectos, EL/LA COMEFLOR o CONTRATANTE, y por la otra el destino cruel, o parte solicitada, en lo sucesivo, LA CONTRARIADORA o VIDA REAL o simplemente CONSPIRACIÓN, por medio del cual de ahora en adelante la obsesión insana por una vida sana ha de calificarse eufemísticamente y también y sólo para estos efectos como EL PROYECTO). Y en realidad no se trata de desanimar, pero es que yo considero que alguien debería decir la verdad sobre las partes escabrosas de la vida a ver si los otros no se(nos) descalabran(mos) por el mismo despeñadero... todo esto viene porque a mí me molesta cuando me pasan cosas para las cuales no tengo marco de referencia, algo así como la tabla calórica de ingesta diaria, para saber si estás por encima o por debajo del promedio de consumo y las posibles consecuencias de un desbalance en uno u otro sentido, como cuando sabes el exabrupto carbohidrático que cometes al zamparte una torre de profiteroles...

Dejemos a Harkalya tejiendo su sueño, que mientras tanto me lo calo yo. Y lo que quiero confesar o advertir a cualquier citadino que esté tratando o queriendo dejar de serlo, además de la inconveniencia de la jartazón de carbohidratos azucarados, es que uno -que proviene de un entorno donde todo es metafórico-, no está preparado para un entorno donde todo es literal. Es decir, los citadinos no estamos hechos para pasar roncha  y principalmente, nos cuesta acostumbrarnos a tanta mierda, literalmente, tanto así -tanta mierda.- que a ese tema le dedicaré un artículo completo. Quizás te pasa como a mí y no te encuentras en  ninguna parte, entonces igual te vas a lanzar a la aventura de volver realidad tu PROYECTO, al menos de intentarlo. Desde ya te digo que deseches toda idea edulcorada y almibarada. Si quieres miel recibirás primero -y quizás solamente- los aguijones de las abejas. Abandona toda pretensión, toda expectativa, haz planes a sabiendas de que no se cumplirán en el tiempo previsto. Si tienes delicadeza apréciala ahora, antes de que la pierdas por completo. Resígnate a endurecerte. Olvídate de ideales, de conciencia. Aquí las cosas no se arreglan con escribir un manifiesto o pulsar un botón. El monte es rudo y duro. Sobrevivir es la nueva consigna. El ejército es de a 1. Uno contra todos, todos contra uno. Como los Mosqueteros, pero al revés, porque, recuerda, la parte solicitada es LA CONTRARIADORA o simplemente CONSPIRACIÓN, sólo para estos efectos.

¿No me entendiste? Quizás es porque lees esto fuera de contexto. ¿Pero acaso no lo estamos todos últimamente? La confesión es que sólo sigo aquí por terquedad y nostalgia, terquedad porque no tengo hacia donde retroceder y eso me hace seguir con férrea voluntad; nostalgia de mi ingenuidad, de los motivos que me impulsaron a saltar, de la fe y esperanza. La advertencia es que la vida Neorrural es a tu propio riesgo. Van a desaparecer los problemas que te molestaban en la ciudad, o muchos de ellos que es decir bastante, pero aparecerán otros que te harán desear materializarte adentro de una estación de transferencia del Metro de Caracas en hora pico un día de cobro! 

¿Todavía no me entiendes, no tienes idea de lo que hablo? Me explico un poco, aquí en el campo: "con todos los hierros" no quiere decir que comas Corn-Flakes antes de salir de casa, "Glyfosan Forte" no es un nuevo jarabe contra la tos, "Loc@ como una cabra" es loc@ como una cabra, "allá abajo" es una referencia absolutamente circunstancial (aplíquese a cualquier dirección no cardinal, v.gr. arriba, atrás, adelante...), igual que "el otro día", no alude a ninguna fecha en específico. "Unos palitos para una cerca" pueden ser cien árboles de tu bosque. Por literal y no específico. Porque lo más curioso es que lo muy literal se convierte en ambiguo, como lo de no aclarar para no oscurecer. Y así sucesivamente. Pero no es nada personal. Y eso puede llegar a ser insoportable, para un citadino claro. Ellos -los de aquí- parecen estar acostumbrados y funcionar así. Es así, te dirán. Ante cualquier atrocidad.

No nombremos aquí al señor Monsanto y Cía., eludamos el tema de la política local, mucho menos se te ocurra ser mujer - que el machismo que vas a encontrar es harina de otro costal. Tampoco hablemos de los muy esporádicos e intencionales incendios forestales (algo bueno tenía que tener el pichaque, todo está húmedo, poco se quema y sin embargo ¡Qué susto!), ni de los capataces de haciendas vecinas que resuelven las peleas entre perros a machetazos (a mi perro o el tuyo, ni de vaina al suyo), no hablemos de la apatía de la comunidad, ni de las arbitrariedades vengan de donde vengan. No hablemos de goteras que caen a chorros o de ropa que no se seca, ni de invasiones de hormigas rojas a medianoche entre tus almohadas. Ni de cabras que se ahorcan por ineptitud humana. Ni de la economía aberrante. No, no estamos hablando de ninguna de esas cosas, esto es apenas una breve disertación, un pequeño desahogo sobre el abismo comunicacional que pesa sobre nosotros los ex-urbanos neo-rurales -abismo que no siempre estamos dispuestos a salvar porque siempre es el de uno el brazo a torcer-, no, hoy sólo estoy lanzando un gemido con el que pretendo llamar la atención de quienes, como a mí, les encantaría tener un manual de instrucciones para situaciones desesperadas, para estos huérfanos de Coherencia que habitamos el Caos tratando de explicarlo, de entenderlo.

Comeflores que nos convertimos en Guerreros ajuro.

septiembre 14, 2011

Inadecuada



Con frecuencia me pasa que me siento fuera de lugar. No importa dónde o con quién me encuentre. Y la verdad, es bastante incómodo. Sólo no me pasa cuando estoy sola (ahora, antes también).

Aunque mi mamá me curó tempranamente de las indiscreciones a punta de pellizcos - me explico: no es que cometiera muchas, pero los tales fueron tan significativos que se me quitó rapidito la maña de abrir la boca cuando no debía- no logró volverme "adecuada". Y aún sin indiscreciones, no obstante, como es bastante difícil traicionar y/o reprimir la propia naturaleza, no suelo cometer desatinos pero resulta que mis palabras y actitudes no corresponden con el efecto que yo quisiera o con la circunstancia en que las suelto (las actitudes y palabras), y ésta es una de las razones por las cuales no asisto a funerales, ceremonias religiosas, etcétera.

¿Ejemplos?

- Cuando quiero ser cómica, parece que soy ácida
- Cuando quiero ser profunda, parece que soy fría
- Cuando quiero ser objetiva, parece que soy despiadada
- Cuando quiero ser equilibrada, parece que soy distante
- Cuando quiero ser cuchi, parece que soy kitsch
- Cuando quiero ser madre, parece que soy grotesca
- Cuando quiero ser normal, parece que soy extravagante...

O sea, nada es lo que parece. Otra Oda a la Relatividad, punto para Einstein.

agosto 03, 2011

Invitación

Cuando los Cronopios se creen y/o comportan como Famas los resultados son sumamente extravagantes, como podrán percatarse al leer la invitación realizada por un particular matrimonio de cronopios que se enorgullece de su alcurnia y abolengo, al punto de realmente creer que pertenecen a la realeza, por el hecho de tener, literalmente, sangre azul:

INVITACIÓN

El Honorable Señor Don Azul de Metileno y su Venerable Esposa Señora Doña Violeta de Genciana

tienen el sumo y grato placer de invitar a Vd.

al Bautizo de sus Respetables Hijos

Añil, Garzo, Índigo y Cobalto

y Adorables Hijas

Azurina, Celeste, Malva y Lila.

La ceremonia se efectuará en la Basílica de Nuestra Sagrada Señora de Púrpura

Oficiará Su Exceléntisimo Cardenal Nazareno Zarco

Hora: Cuando Maduran las Berenjenas

Fecha: El Día de la Mora Dulce

Traje de Gala

RSVP


mayo 15, 2011

Reflexiones de la Maternidad Crónica (I): Lo que nadie nos dice

Añadir leyenda
Tengo más de seis meses tratando de escribir este post, no estoy segura de haberlo terminado, pero hasta aquí llegué porque si no no lo voy a publicar jamásss.

Empecé a redactarlo cuando estaba "a punto" de dar a luz a mi segundo hijo (espero también último) y ahora mi pequeño bebé ya tiene dos dientes. Como no había logrado terminarlo publiqué algunos de los textos engavetados que sobrevivieron a las mudanzas y otros múltiples vericuetos, así como algunas imágenes de mis recientes trabajos plásticos, que es como más me desahogo para no hundirme en la locura del absurdo cotidiano. Y es que durante los últimos seis meses no he tenido "tiempo", por paradójico que suene, así son los tiempos relativos de los que hablaba Einstein. Una de las razones por las que a pesar de mi muy honroso título universitario de Licenciada en Letras (así con mayúsculas) no logro articular coherentemente más de dos ideas entre sí ha sido LA MATERNIDAD (sí, así no sólo en las iniciales sino todo en mayúsculas) y más específicamente LA LACTANCIA MATERNA (ídem).

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua la MATERNIDAD se define como "Condición o calidad de madre" y "crónico, ca: (adj.) Se apl. a las enfermedades de larga duración"...

Sabido que la condición de madre es perpetua valga el adjetivo que da título a esta nueva sección de mis crónicas...

La maternidad me hace reflexionar a menudo. Sobre ella y a pesar de ella. Por ejemplo cuando estoy cocinando se me ocurren algunas de mis más brillantes frases literarias y filosóficas, lucideces instantáneas de la situación mundial, el plan de ordenamiento territorial de las comunas, la cosmogonía de reinos elementales paralelos y otros desvaríos similares de la conciencia que no obstante se esfuman por arte de magia al sentarme frente a la computadora y escuchar el estridente chillido en el otro extremo de la sala "mamiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii", justo cuando el pequeñito se había dormido y yo podía hacer uso de mi propio cuerpo; finalmente cuando mi cerebro resiste el cuarto o quinto reseteo del día logro extraer un poco de sinapsis a mis neuronas y obtengo al menos una frase no mediocre.

Ser madre es sublime, me explico: no es agradable, es extenuante, carece del relajante placer estético de lo bello y comparte mucho del horror y desmesura de lo grotesco... no obstante es una experiencia grandiosa, suerte de épica cotidiana, de exaltación espiritual y trascendente enajenación...

Lo que nadie te dice cuando no eres mamá es que después de serlo tu vida nunca volverá a ser tuya, que nunca volverás a dormir profundamente -al menos mientras tu(s) hijo(s) vivan en la misma casa, que recuperar tu figura de mamirruqui se volverá tema de un reality chou.. nadie te dice de la mierda, de las desesperaciones, de los desacuerdos, las incomprensiones... nadie te advierte sobre vivir eternamente dividida entre ser persona y ser madre... nos muestran las caritas redonditas, los angelitos dormidos, las ropitas cuchis de muñequitos, no los pañales cagados ni los cuajitos de buche (o "reflujo" como lo llaman elegantemente en las revistas sobre bebés para madres neófitas). O quizás tratan de decirnoslo pero somos incapaces de comprenderlo, nuestro hardware no admite esos programas hasta que no instalamos el dispositivo placenta...

Pero aquí entre nos, a manera de culposa confesión, mi peo mental, es decir, lo que me atormenta, es que el carajito grande me cae mal y yo no creí que fuera posible que eso pasara con tu propio hijo, claro que lo amo (o eso me repito todo el tiempo hasta que me lo creo) pero no sé por qué todo lo que hace me "saca la piedra" y hasta lo detestaría si no hubiera salido de mi vientre... para colmo soy mamá soltera, mi horario es algo así como 12/365-7/24; sin embargo yo trato de hacerlo cada día lo mejor posible en esta vida tan dura y bonita que elegí y aunque mi naturaleza es violenta e intolerante, recurro al diálogo, trato de ser cariñosa aunque todo el tiempo no me salga y sé que es un niño equilibrado, inteligente, fuerte, sano, con valores positivos, sensible, valiente y guerrero... o sea que tan mal no lo he hecho durante estos siete años... es sólo que soy hija de una mamá perfecta y como yo también soy perfeccionista quisiera ser tan buena como ella...

¿Quién le dice a uno que mucho de ser madre es aprender a vivir con el corazón arrugado???? y que quien no se desespere nunca con sus hijos que me tire la primera piedra...

abril 02, 2011

Buenas Intenciones

Un día sucedió que una hada medio fama vio a una fama medio esperanza aproximarse irremisiblemente al viscoso y verde abismo cronopial del cual ella había logrado salir hacía ya un tiempo, un poco maltrecha y con leves pérdidas materiales, precios insignificantes en comparación con la recuperación de la libertad. El caso es que aunque con toda su alma deseó disuadirla de su equívoco destino, le pasó como al loco del chiste, que da vueltas alrededor de un hoyo diciendo el mismo número y cuando alguien se asoma lo empuja y sigue la cuenta, esta hada refrenó el impulso samaritano que la invadía y calló, apenas un susurro ahogado de -!Cuidado!- escapó de sus labios al pasar por su lado,  porque Esperanza se deleitaba cayendo con cara de suprema satisfacción y Hada pensó que sería de mal gusto arruinarle la diversión. Vita brevis est. 
- Esa Fama medio Esperanza más bien parece una Esperanza medio Cronopia-  masculló para sus adentros nuestra amiga Hada Fama divagando en las probabilidades mestizas de las combinaciones Darwinianas mientras Esperanza se revolcaba con placer morboso en el verde fango melancólico del abismo supraemotivo de lagrimeo cronopial; sarna con gusto no pica como dicen por ahí.

septiembre 12, 2010

El Sermón


        Avelino del Sol se secó los mocos con la parte inferior del hábito, pero el padre no se dio cuenta porque estaba ocupado escanciando el vino, es decir, empinando el codo, para los que desconocen los usos y abusos de la Santa Iglesia. Avelino también escancia de vez en cuando, cuando nadie lo ve.

        Tomó unas brasas de mirra y las metió en el incensario, además tomó un puñado de hostias del paquete sin consagrar. Después del servicio irá junto a la laguna y se las comerá untadas con la jalea de higos que lleva en el otro bolsillo de sus pantalones bermudas.

        En la nave principal empezaron a sonar los bramidos del órgano, estertores resonantes que llenan la capilla con sus ecos.
        - ¡Maldita sea la madre del aparato endemoniado!
        - Hola, hace días que no te veía.
        - Jo’ es más de lo que muchos pueden decir… ¿cómo has estado chavalillo?
        - Por aquí y por allá, bien, supongo.
        - Al menos estáis vivo, que es bastante.
        - A ti no te va tan mal…
        - Bueno hijo, eso es otro cantar.
        - Nos vemos al rato, ¿vale?
        - Vale.

        Diciendo esto el ilustre Don Manuel Galende Martínez de la Hidalga se desvaneció a través de una columna y no levantó ni el polvo; costumbre que había adquirido luego de fallecer en un santo campo de batalla, allá por el año de 1.066.

        Ha empezado a llegar gente, los fanáticos siempre llegan temprano, para ocupar los primeros bancos (¡cómo si alguien les fuera a quitar el puesto!). El otro monaguillo, Rodrigo, se dilata en el campanario más de lo necesario y repica las campanas más de lo necesario también. Avelino sabe que lo hace para poder fumarse un cigarrillo, entre tan y tan le da una calada, cuando lo termine va a bajar y querrá ayudarlo enseguida con el incensario, pero sólo porque así queda ahumado de sahumerio y nadie le nota el olor a tabaco.

- Bienvenidos al Templo de la Caridad de Dios, amados hijos, hoy nos encontramos reunidos en la gracia de nuestro Señor Jesucristo para celebrar…

        La voz del Padre Gonzalo se va distorsionando en los pensamientos del acólito recostado holgazanamente de una columna próxima a la entrada. Desde la penumbra vio a todos los feligreses, los habituales, los esporádicos… y también los inapropiados.

        Entre los ocupantes de la penúltima banqueta Avelino distingue a la señora Ana Carballal, respetable matrona de las juergas nocturnas, para quien Avelino hace de mandadero por las tardes, cuando sale de la escuela. Todos le dicen Madame Annette, porque ella se las da de franchute y habla con  acento fingido delante de los visitantes, pero cuando el negocio tiene las puertas cerradas, maldice y putea cuanto se le atraviesa con más salero que cualquier zarzuela.

        - Hey Avelino, qué fauna variopinta se ha reunido hoy por aquí, eh
        - Sí Don Manuel, parece que con Lázaro resucitaron unos cuantos muertos…
        - Oye, majo, sin ofensas…
        - No, si no lo digo por usted sino por la urraca.
        - Ajá, pues para que cotilles completo, te cuento que la pajarraco no ha venido sola ni a rezar precisamente…
        - Sí, sería raro en ella, pero ¿y a qué?
        - Saber, lo que se dice saber, no sé, pero la he visto cruzando señas con el mentado Moro Fernández…
        - ¿El Moro? ¿está aquí?

        El Moro Fernández era un tipo siniestro, taciturno, sus amigos lo llamaban “el Negro Isidoro”, pero esa confianza estaba casi por completo reservada a las golfas que tomaba bajo su protección. Cuando se emborrachaba en exceso, lo cual no era poco frecuente, salía a patear perros callejeros, buscaba bronca a los transeúntes, recogía su renta en cada esquina y después a dormir la mona. Avelino pensó que la última vez que este tipo había entrado en una iglesia sería el día de su bautizo, si acaso.

- Entonces Marta replicó a Jesús: “Señor, si hubieseis estado aquí mi hermano no estaría muerto” y Jesús respondió…

        - Don Manuel, déle una vuelta por los alrededores de ese par a ver si les pesca las andadas.

        Mientras el caballero se desplazaba entre los feligreses, o más exactamente, a través, el monaguillo quedó absorto en sus propias quimeras.

- Entonces en ese momento Jesús elevó sus ojos al cielo y dijo “Padre…

        ¿Padre? No lo recordaba, quizás ni siquiera su madre era capaz de hacerlo. Un rapaz madrileño que en sus viajes de juerga se entretuvo pintándole pajaritos preñados a las pueblerinas de mirada ingenua hasta que logró revolcarlas en algún pastizal. O quizás un convicto, psicópata, que perseguido en las grandes urbes por sus crímenes variopintos escogiera la carretera a Lugo con la seguridad de hallar un pueblito insignificante, pero una vez allí se encuentra un coqueto centro turístico, con su muralla romana y demás, aparece una moza lozana, fresca, y no pudiendo resistir la tentación de la carne, la viola, la preña y huye a toda velocidad antes de que las autoridades locales lo conecten con sus fechorías mayores. O quizás, después de todo, si fue un buen hombre, de noviazgo con su madre y compromiso de boda en ciernes, que murió en la Guerra, como dice mamá y todas esas historias y recuerdos sí sean ciertos y no meros cuentos para consolar a un hijo mocoso, preguntón e impertinente.

        - Oye Avelino- dijo Don Manuel interrumpiendo las cavilaciones del muchacho, - la que se traen estos dos, que han venido a solventar un negocillo de lo más gordo…
- … gritó a viva voz “Lázaro, ven afuera” y el que era muerto…

        Avelino no podía creer su suerte mientras Don Manuel le informara los planes de las alimañas, ajustes de cuentas, el Moro birlándole una moza a la madame, asuntos de drogas, armas y estafas, un thriller a lo gringo que ni pintado para un pequeño pícaro como Avelino, que no en vano dan a parar a las iglesias… Se escurrió del púlpito durante el salmo. Estaría de regreso justo a tiempo para pasar el canasto de la limosna. Faltaba la última pascua… ¿pascua? la que él se iba a gozar dentro de una vuelta de esquina.

        Antes de girar se recostó de una pared despintada, para calmar la ansiedad y estabilizar la respiración. Se acercó a la boca del callejón con sigilo; ella caminaba de un lado para otro desafiando el equilibrio y la gravedad sobre el par de tacones rojos.
        - Amanda…
        - ¡Uh! ¿Quién mierda…? Ah, eres tú Avelino, mayor susto, chico, ¿cómo me encontraste?
        - Me manda el Moro
        - ¿Qué te ha dicho?- preguntó la mujer con nerviosismo.
        - Ha dicho que cojáis lo necesario para iros al carajo de una buena vez para siempre y que le mandéis el paquete conmigo, que si te vuelve a ver en este puto pueblo carga contigo y adiós la Mandy.
        - ¿Y por qué no ha venido él mismo a encargarse del asunto?
        - Es que le ha cogido la madame en el medio de la misa y como no han llegado a un acuerdo, que me vio y me da el recado.
        - ¡No!
        - Pues sí, tía, como te cuento, por eso me ha mandado (la mentira fluía fresca y líquida por sus labios, tan indetectable que podía confundirse con su saliva ordinaria) y te dice que os larguéis la madre de una vez, que está jodido hasta el cuello, la madame lo ha encabronado con un policía de los que ella se folla, que está sentado en el banco de junto y si no le da la pasta, pues le da reventón y amén.
        - Uy, si hasta me dan escalofríos (se persigna), espera.

        Se tragó la charla, con razón se ganaba la vida a punta de abrir las piernas, si la cabeza no le da para nada, pero, bueno, mérito al mérito, eh, también es que con una coartada tan bien armada no es nada fácil olerse la trampa, ja ja… Amanda sale de su escondite detrás del bote de basura y le entrega a Avelino un sobre amarillo de manila, grande y mal cerrado con cinta adhesiva.
        - Ten cuidado, si lo abres te mata… he anotado cuánto tomé, así que no te quieras pasar de listo…
        - Sí, sí, sí, anda que yo sé quién es el Moro, no faltaba más, dale, móntate en el primer bus sin demoras, que cuando acabe el sermón se va a prender la fiesta.
        - ¡Oye! Gracias, Avelino.
        - Por nada, por nada (literalmente)

        Ha sido como quitarle el dulce a un niño, pero sin llantos si es que todo termina bien, podría decirse que no ha llorado porque las manos le quedaron llenas d melado… Avelino se embolsa el paquete debajo del hábito, acompaña a Amanda hasta la estación y aguarda hasta que arranque el autobús, a Sevilla, creyó leer, pero podría haber sido Castilla o cualquier –illa de las que abundan en el país.

        Entonces vuelve raudo a la iglesia, busca el cepillo, pone su cara más angelical y pasa revista a los bolsillos, carteras y conciencias de los feligreses, frunciendo el ceño ante los amarretas que sueltan una monedita a desgana, sobre todo si los sabe visitantes de otros predios menos sagrados… pero por dentro está que hierve de contento, no le cabe la impaciencia, cuando llegue a casa contará el botín y lo guardará en la loza falsa debajo de la pata de la cama, junto a todos sus otros “tesoros”: Una armónica oxidada, un mechón de pelo de la Lolita del quinto año, las canicas ganadas a sus compañeros, un par de estampitas santas, que no viene mal protección de allá arriba y el prendedor de su madre, que ella cree perdido desde aquella fiesta. Con eso pagará la deuda al casero y si alcanza, al término de las clases, en el Verano, le dirá a su madre que recoja la maleta y se la llevará a Valencia. Le han dicho que por allá hay unas bonitas playas.

abril 09, 2008

Cronopiograma de un día típico


Ella escuchó los gallos a todo gañote pero el sol aún no se filtraba a través de la ventana y remoloneó perezosa cinco milenios más. Él roncaba a baba suelta y no despertaría hasta que el astro rey le impetara el paso de la ilusión. Varias especies se extinguieron mientras tanto.
Ella jugó con los colores, colocando rojos aquí, negros allá, verdes y azules acullá, reservando los blancos para más tarde, pero hoy no estaba pintando, sólo clasificando la lavada. El seguía roncando a baba suelta. Varias bombas explotaron mientras tanto.
Ella saludó al colibrí, a los querrequerres, a los azulejos, los carpinteros, alimentó a los perros y los conejos, observó a los obreros marchando al jornal, escuchó el llanto de la hija del vecino, podó el cesped, sacó la basura, escuchó a su madre monologar por el teléfono, leyó un poco, contestó correos, equilibró el presupuesto, comió manzanas... no necesariamente en ese orden. Él ya no roncaba, en realidad era como un gruñido arrítmico y descompasado alternando con zumbidos abejales y gemiditos de virgen desgarrada. Mientras tanto.
Ella recibió la ponzoña malintencionada del alacrán que se escondía en el trapo de la cocina, se aplicó primeros auxilios, se frotó un diente de ajo, se encomendó a todas las cortes, lloró en silencio y sintió la lucha de sus glóbulos con el veneno. El despertó súbitamente. Tanto
Ella moría en silencio, mientras.

febrero 21, 2008

Dos Famas

Mientras toman té sin meñique estirado, una señora Fama le dice a la otra:

Fama1: -Te lo juro que si no fuera porque no logro extraer de ello el nivel adecuado de satisfacción me convertiría en una completa ama de casa como cualquier hija de cronopio...
Fama2: (Sorprendida) -Ah sí, y eso... ¿cómo con cuál fin?
Fama1: -Pues bueno, se trata justamente de eso, sin fines de ningún tipo...
Fama 2: - Ay querida, y cómo se supone que justificarás tus medios de esa manera?
Fama 1: - Claro, my dear, thats the cuestion, sin sacrificios no habría dilemas, el peso siempre está en lo que debemos perder para poder ganar, sino el juego resultaría demasiado sencillo...
Fama 2: - Sí, todo es un juego, pero mejor dejémonos de simplezas y dediquémonos a una actividad más profunda y emotiva, tengo como un vacío en el espíritu...
Coro de Famas: ¡VAMOS DE SHOPPING!


noviembre 24, 2007

Educación de Príncipe

"Por ejemplo un cronopio tiene un hijo, y enseguida lo invade la maravilla y está seguro que su hijo es el pararrayos de la hermosura y que por sus venas corre la química completa con aquí y allá islas llenas de bellas artes y poesía y urbanismo. Entonces este cronopio no puede ver a su hijo sin inclinarse profundamente ante él y decirle palabras de respetuoso homenaje.
El hijo, como es natural, lo odia minuciosamente..." Julio Cortázar. Historias de Cronopios y Famas


Algunas de las torturas que un pequeño príncipe puede infringir a su cronopio padre son:
- Repetir innumerables veces el ritual del wiki-tiki, por lo menos treinta y siete seguidas, antes de la puesta de sol.
- Explorar las repeticiones spanglishisticas junto a la profesora Dora La Inquisidora
- Ser intervenido por un dinosaurio que vive en las mentes de los infantes
- Castigo emocional, es decir, insultos, blasfemias y ley del hielo
- Probar los límites de las capacidades adaptativas dando alarmas de emergencia por placer
- Someter la más férrea de las voluntades ante las manipulaciones lacrimógenas
Además pedirá permiso a su majestad para cumplir con todos sus deberes cronopianos tales como atrasar relojes, comparar cosmogonías, inventar palabras o alterar el significado de las que ya existen, agujerear mangueras o despulgar gatos.
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