Mostrando las entradas con la etiqueta literatura venezolana contemporánea. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta literatura venezolana contemporánea. Mostrar todas las entradas

octubre 23, 2014

Volver

Ilustración: Harkalya Arte, concepto para "Desolación"


Hay días en que quisiera como volver "atrás"… no es que quisiera exactamente regresar el tiempo o estar en algún lugar del pasado o con antiguas compañías, no, lo que quisiera es volver a aquella sensación… como recobrar cierta simplicidad anterior a esta etapa… anterior a la etapa en que todo se me puso de patas arriba… cierta simplicidad anterior a cargar el peso del mundo sobre los hombros mientras camino por la cuerda floja… cierta inocencia, cierta ingenuidad… Voooolveeeeeer como Gardel.




abril 08, 2014

Propósito o Gaceta Extraoficial



Considerando que…
Cuando, ya egresada de la universidad con título registrado en el Ministerio y el Registro Principal correspondientes, habiendo cursado durante y luego estudios de repostería, habiendo matado tigres tan diversos como bartender de un bello bar de moda en Bello Monte, niñera free lance, animadora de fiestas, guía de campamentos vacacionales, paseadora de perros, panadera, docente de bachillerato, ayudante de Galería, productora de eventos-entre otros- y convertida en madre…

Decidí un día formalizar mi vocación artística y emprender estudios académicos de arte.
En esa época vivía en una isla, en un sector mal conocido como El Robledal, la escuela de Arte quedaba (y quizás todavía) en Asunción. En esa época estaba fiebrúa con el pedaleo así que agarre mi bici y me lancé por la ruta de Matasiete, súper contenta. Era junio.

En la escuela pregunté por las clases, seguían el calendario escolar, arrancaban los nuevos cursos en setiembre. Talla en madera, escultura, pintura y gres. Talla y escultura… martes y jueves, de dos a seis… perfecto… fotocopia de la cédula, claro, matrícula? Nada es pública ahhh qué bueno y los materiales? Las herramientas están aquí, lo demás se va consiguiendo por aquí y por allá, un poco la escuela, un poco los artistas… ahhh sí? ummhummmm firme aquí, llene esta planilla, el 15, sí claro, bienvenida, gracias chao… y pedalear con la sensación de triunfo y libertad más puros que había sentido alguna vez desde mi infancia…
Sólo para estrellarme… pero al día siguiente, cuando la abuela de mi hijo me manda a botar de la casa en que vivía y me anuncia la noticia justamente con MI MAMÁ… o sea… SU abogada… Shock...

No recuerdo muy bien cómo sucedieron las cosas después, sólo diré que ésa fue la época del salto, de la renuncia… de volver a volar y caer repetidamente… y si digo “no recuerdo” en realidad significa que no quiero pensar en ello, porque recordar, es decir, tener accesible en la memoria, sí, pero engavetado, bajo llave, clausurado… entonces, en realidad realidad, significa que no quiero hablar –o escribir- sobre eso, sobre los detalles de que te quiten el piso, sobre sentirte traicionada por quienes confías, sobre diluir los lazos de sangre y desarraigarte… Así que también fue la época del riesgo, porque en realidad no tenía nada que perder... y quien no tiene nada qué perder lo tiene todo por ganar!

El hecho es que mis planes de academizar mi arte se esfumaron, o acaso, los esfumaron, pero artista más se nace que se hace, así que seguí, por mi cuenta y aquí estoy, una década después, en otro exilio, más fresco en lo climático y más cálido en lo humano… todavía no me siento satisfecha, aunque en el camino he ganado mucho... sigo creando, sigo creyendo, buscando un propósito que me mantenga, acaso el propósito es la búsqueda en sí misma.

"Dicotomía" (2006)




noviembre 01, 2013

Ojo Vago

"Mundo Ocular" ACEO 3,5 x 2,5' Ilustración de Harkalya


-          Está mejor así o así?
-          No sé…
-          Y así?
-          Mejor…
-          Mejor hasta donde?
-          La 7 la veo, creo…
-          A ver dímela…
-          S-m-p-f
-          Ésa es la 6
-          Ahhhh… entonces no…
-          Y ahora?
-          Z-w-b-t
-          Ok…  entonces te voy a dejar así…
-          Ummm…
-          Lo que pasa es que tu ojo izquierdo es “vago”, el derecho hace todo el trabajo… con esta fórmula lo vamos a ayudar…
-          Ajá…
-          Puede buscar los lentes el lunes después de las 4 pm, o el martes para más seguridad…
-          Ehhh ¿me puede anotar el teléfono?
-          Claro, aquí tiene.
-          Gracias.


No pude explicarle al optometrista que el ojo izquierdo lo tengo perfectico, pero mirando para adentro todo el tiempo, que ése es el ojo con el que de verdad hago todo el trabajo… Ojo vagando infinitamente en otros mundos…  A la deriva de tantas tempestades…

noviembre 26, 2012

Hace como 12 años que dejé el cigarrillo




Hace como 12 años que dejé el cigarrillo, pero todavía me provoca, en ciertos momentos, no todos los días y a cada rato. Sin embargo, en ciertos momentos, sí, también cometo mis deslices, dos o tres pangas en una que otra celebración, dependiendo siempre del nivel etílico en la simple ecuación de a mayor curda más juma… siempre me pasa en las casas de los amigos fumadores, siempre le termino martillando a la amiga o a las abuelas, a los amigos no porque siempre están peleando por sus cigarros y lloran por cualquier caleta, niñotes… no sé por qué, es como una cuestión de honor no volver a comprar, aunque ya sé que me voy a terminar fumando unos 9 o 12 al año, debería comprarme la cajita pequeña y tenerla por ahí, para esas veces, pero no, yo sé por qué es que de verdad no la compro, es para no tener la tentación, en un arranque de ansiedad, por ejemplo, no, la verdad es que siempre me caigo a cobas en eso –entre otras cosas- y creo que voy a resistir, que no voy a caer, que me va a repugnar… ahí es cuando uno ve que borracho no es gente y siempre tiende a la autodestrucción… bueno, tampoco es que yo juzgue la calidad humana por los niveles de nicotina, pero es un hábito insano, lo sabemos y como cada quien con lo suyo, así como tengo una pana que fuma como una chimenea pero no toma ni pizca de azúcar por ejemplo, yo opté por dejar de fumar cuando me replanteé mi vida hacia un giro ecológico (¿Ilógico?) pero no he podido abandonar el chocolate… del cual también trato de abstenerme, con mucho menos éxito… De repente resulta que de tanto seguir la vía de la moderación no se ha templado mi carne ni mi mente al estilo de  los monjes budistas sino que me siento como reprimida, alucinando tentaciones estrambóticas –más en el estilo del pájaro loco- bajo el escándalo de la lluvia en las latas del techo, que traspasan su ración de lluvia para adentro… no, mi carácter no diría que se haya exactamente templado en este tiempo, ha sido más bien como un aplazamiento de necesidades y ritos accesorios ante las urgencias y las auténticas prioridades, es que yo no quiero acostumbrarme a pasar roncha, ni mucho menos llegar a que me agrade y por lo visto esto es una tremenda contradicción con el lugar que escogí para vivir, donde estoicamente consideran una especie de honor ese vivir sufriendo innecesariamente… Ahora dirá quien lee que por qué escribo esto… bueno, nada, que es uno de esos momentos en que me provocaría fumarme un cigarrillo y tal vez otro y otro con un café con un vino con un ron y otro y otro y otro… pero sólo tengo café… y estas ganas de quemarme una pangola y hacer aros de humo mientras mis problemas se esfuman lejos…

agosto 28, 2012

Yo sólo estaba durmiendo tranquilo en mi casa…


 A Boris 

Yo estaba durmiendo en mi casa, unas horas antes había ido a encontrarme con una vieja amiga, tremenda jevita, salimos a tomar algo mientras conversábamos de todo lo que habíamos hecho en los dos últimos años y luego la dejé en su casa. Al regreso encontré a mi vecina con su novio, o su machuque, o lo que sea, les invité unas cervezas y fuimos hacia la casa; en el camino ella encontró a su gato blanco muerto (el más consentido) y yo entendí que no sería un buen momento de reunión.

Entré a mi cueva después de la larga jornada del día, preparé carne con arroz y comí viendo televisión. Fui al baño, cagué leyendo una revista Año Cero -me encanta esa mierda de la ciencia ficción-, tomé una ducha con agua bien caliente y me arreglé para ir a la cama – después de todo me sentía cansado. Me faché un buen bate y le di un par de patadas. Poco a poco me fui adormeciendo con el olor a pintura y el sonido de los grillos, cuicuicuicuicuicuicuicuicuicuicuicuicui…

        DING-DONG

Yo estaba durmiendo tranquilo en mi casa cuando entró esa mujer revolviendo todo y gritando barbaridades de camionero, jaladísima, supongo, lo que me faltaba, me cayó frutero; abrí por inercia, ojalá no lo hubiera hecho; tiró su bolso encima de mis pinturas abiertas y me culpó de su torpeza, tirando todo lo que estaba sobre mi mesa de dibujo. Para salir del aturdimiento decidí tomar otro baño, esta vez de agua fría, friísima, y salir a llevarla. Resultó que no estaba sola, andaba con una mariposa amiga suya a quien había que llevar primero. Maldita sea. En medio del camino se enardeció y empezó a recriminarme y a maldecir y a golpear en torno de sí, mientras en el asiento de atrás la mariposa temblorosa no emitía ni un aleteo.

- ¿Qué necesidad tengo yo de esto?, tremendo peo que me metí por andar de cabrón, que si mamita, que si un polvito… ¡qué vaina!- me repetía sin cesar dentro de mí… yo sólo estaba durmiendo tranquilo en mi casa, empezaba a tener dulces sueños, estaba a punto de agarrarle la teta a la pavita de la oficina… ahora ella se baja del carro en un arranque de malcriadez, en pleno Petare, “no seas infantil” le digo, “¿chama, tú no estás viendo dónde coño estamos ni la hora que es? No seas BRUTA, carajo, te voy a dejar aquí pa’ que te  reviente un malandro”. Se montó y yo seguí a lo largo de la calle, pensando que querría que se acabe esta locura que no entiendo ni bajo el pretexto de las sustancias.

Creo que fue un día terrible y no termino de comprender qué mierda pasó mientras yo sólo estaba tranquilo durmiendo en mi casa...

julio 05, 2012

Un "chiste" de acoso sexual


Chica, te acuerdas de la amiga mía, ésa que te dije que teníamos siglos sin hablar, pues me llamó en estos días, loquísimo lo que me contó, no es como que ella sea la jeva que está más buena del mundo, ni mucho menos, tampoco es que sea federica, no, para nada, pero bueno, tú me entiendes, no? en el país que exporta misses está como dentro del promedio, tú sabes, ni muy arriba, ni muy abajo, pero pasan dos cosas, que entre gustos y colores... ella es del tipo que gusta, pues, tiene lo suyo, no sé, se ve bien, es agradable, parece tan sutil, no sé, algo, cómo te digo, se ve tan espontánea, pero después cuando la conoces sabes que no, que es más compleja digamos, pero tú me entiendes, no?... y también aquello de que en el país de los ciegos el tuerto es el rey o, lo que aplica aquí, en tierra gocha la culona es la reina... Qué a cuenta de qué salgo ahora yo con esto? Pues que las gochas son planchetas, tetonas sí, pero chatas chatas por detrás, ah, no sabías? Es que ella se fue a vivir a Los Andes, a un pueblito ahí, con gente de lo más recatada, ultra católicos, pero en el campo, ella dice que la gente es rara, que no sabe como explicarlo, es otro mundo... y le han caído como moscas a la miel, con todo y que ella se empató con uno de allá y hasta le parió un hijo...

Cómo son las vainas, o más exactamente, cómo son los hombres de asquerosos, chica, que no respetan nada, que nunca se puede confiar porque uno no sabe con qué te van a salir a la menor oportunidad o descuido, ves, a ella eso le ha pasado siempre, desde que era una niña, antes de desarrollarse incluso, que le salen tipos babosos, que se equivocan porque creen que el pene les da derecho a todo y no, pues, se equivocan, sobre todo con ella se equivocan te digo, que ella no se destruye con eso, se asquea sí, como cualquiera que tenga escrúpulos, lógico, si todo se ha vuelto una chusma vulgar... La cosa es que el otro día, tipo diez de la mañana diríamos, regresaba ella de mover las cabras, pues sí, esa loca ahora está criando cabras, ah, la pinta tipo ropa de trabajo, o sea, mono deportivo holgado, botas de caucho amarillae de esas horribles que maltratan los pies, franela y un sweater cerrado, cabello recogido en un moño, cara lavada sin gota de maquillaje... es decir, que no se estaba haciendo la golfa sexy ni mucho menos, dando picón, ni nada por el estilo, para como era ella cuando estaba aquí con nosotras, tan chic, tan fashion, te diría que andaba ese día más bien hombruna, machorra y oliendo a berrinche de chivo, no te imaginas que sea la misma persona, te juro, claro que cuando se arregla sí, sabes, aparece la que todos conocemos, pero allá no y con todo y eso, ah, fíjate que entonces ella que regresa de mover las cabras y ve que se para un carro frente a la casa y sube desde el aguacate y es El Mocho, que le pregunta por su marido, pero en eso va y se le suelta la cabrita que estaba preñada y a punto de parir y ella le dice al tipo que ya va, que tiene que amarrar la cabra, no, y el tipo entra al patio, ella amarra la bicha, le ofrece café al señor, que ella lo conoce y a su esposa desde hace un montón de años, que es amigo de su marido y tal, entonces el tipo va y le dice que si le puede decir algo, que ella sí que tiene un cuerpo bello y tal, que disculpe pero que ella sabe, que las muñecas de ahí eran muy feas, que no lo tome a mal, que no es por ofender, que si cuantos años tenía ella, que si estaba enterita y que no sé más, yo te digo, que uno no termina de conocer a la gente, insólito, ¿y ella? anodada, y asqueada, claro, porque no es lo mismo el desconocido que te lo recuesta en el metro o el que te echa la sobada de pierna en el autobús o el que te pellizca el rabo al pasar o el taxista que se hace la paja parado en plena vía o el motorizado que se saca la pija y te la sacude en la cara mientras maneja con la otra mano, o los fetichistas que sabe Dios cómo consiguen tu número y te ladillan por teléfono, enfermos, pero desconocidos, al fin y al cabo... en cambio que una persona de tu entorno te salga con eso y en tu propia casa, qué horrible... no, pero ella ya sabe lidiar, te digo, no es que esté tan despampanante ni que sea verdaderamente simpática, es ese algo como un misterio, que parece dulce pero en realidad es amarguísima, ves, siempre le ha pasado con los tipos, se le lanzan encima, como poseídos, o se le declaran, siempre los ha tenido que estar poniendo en su sitio, desde chamita, a veces decimos que es porque ella es bruja, mamando gallo, por joder, pero sí, quién sabe, hasta puede ser...

"Frígida", tinta sobre cartulina, de la serie Doble Discurso

octubre 17, 2011

Sísifa

Yo Soy Sísifa

Vivo en una montaña y tengo dos hijos. Todos los días trato de subirla empujando una roca y al atardecer, cuando estoy llegando a la cima, la roca me vence y rodamos juntas hasta lo profundo del abismo, donde dormimos abrazadas.

Ésta es mi roca:
Cantan los gallos. Despertar. Mear. Cara enjuagar dientes cepillar fregar platos y ollas de la cena ropa lavar casa limpiar (barrido breve) café colar -si hay- porro liar (porque la roca es pesada) conectar (porque después no me da tiempo o internet no agarra señal) cocinar cambiar pañal servir desayuno despedir niño grande alimentar niño pequeño y soltarlo en su corral limpiar y desinfectar perímetro de la casa con creolina (porque adelante cagan los perros y atrás mean los chivos) desayunar yo alimentar perros -4 adultos 2 cachorros- y gatos -2- fregar corotos del desayuno matar la chicharra mover "el rebaño" cagar mear - no tengo baño hay que ir pal monte-... ropa colgar más ropa lavar internavegar garabatear colorear recortar agua hervir lo que haya cosechar almuerzo planificar buscar morrocoy limpiar jardines algo sembrar cambiar pañal alimentar niño pequeño - merienda - recibir niño grande cocinar volver a barrer quitar telarañas del techo segur cocinando servir almuerzo volver a cambiar pañal bebé bañar comer todos bebé soltar tareas de tercer grado supervisar revisar rebaños -desenredar cuerdas-... liar porro y colar café -si hay- más garabatear colorear recortar pegar ropa doblar doblar doblar guardar rebaño mover pañal cambiar cena cocinar comer niños acostar pintar café liar porro colar garabatear escribir postear ropa doblardoblarmetumbó laroca rodamos cuesta abajo caemos  hasta mañana ya no puedo mássszzzzzzzzz 

julio 27, 2011

"Disertación Vital" o "Vita brevis est" o "Qué carajo es la vida (o al menos, para qué)" o simplemente "Manifiesto"

Qué raro, veo a la gente tan orgullosa de todo, que si una boda, que si una graduación, que si los niñitos, que si el carro nuevo, que si esto y aquello, cualquier cosa, y a mí, no sé, como que nada me satisface o me interesa, todo me da como igual, lo que he logrado ya pasó y no me hace sentir ni frío ni calor, lo que no he logrado me incomoda pero no me quita el sueño; no me creo muy arrecha ni la gran vaina, sólo me importa hacer cada día lo que puedo y tratar de mejorar las cosas un poco, supongo que así soy feliz y no sé si es que de eso se trata la vida...

Cuando era niña creía que estaba predestinada para algo grandioso, de eso se trataría la vida. Cuando adolescente creía que merecía un brillante destino, mi futuro, es decir la vida, me parecía algo prometedor y lleno de esperanza. Cuando me gradué de la universidad ya me olía que el rollo de la vida era un fraude con perfume de fanfarria, pero era apenas una sospecha.

Hace un tiempo, cuando tenía expectativas, buscaba afanada la vida, hasta le escribía poemas a esa vida que yo estaba segura existía oculta en alguna parte. Porque sin duda que la escuela y la universidad no son vida sino preparación para la vida, pero después uno se gradúa, ajá, "lista para la vida" se diría, pero al menos yo no me logré convencer de que la vida fuera una semiesclavitud a sueldo mísero de quince y último, ni a tiempo parcial malpagado, ni a freelance subcontratada y peor... Así que sucesivamente, mientras más buscaba la vida menos me gustaba lo que encontraba. ¿Familia? Definitivamente nos viene por karma, pero ¿será el karma el meollo de la vida? no creo ¿Relaciones de pareja? no, ese peo no puede ser LA VIDA... ¿Amistades? unas muy frívolas, otras muy enrolladas, unas muy ocasionales, unas muy cercanas, pocas verdaderamente trascendentales... sin duda los amigos deben ser parte de la vida, pero la vida en sí, pues como que no, que si algo queda claro con los panas es que cada quien tiene SU vida... sea lo que sea que eso signifique...

Entretanto, o entretelones, la vida me encontró a mí, cómo lo díría, la vida se encontró adentro de mí, y me hizo correr. Porque es algo muy humano y natural (aunque lo natural ya no sea normal) que cuando uno no sabe muy bien qué hacer o adónde ir simplemente acelera el paso, ¡incluso si no te mueves para ningún lado!. Y bien, aquí estoy, echándole a la vida las bolas que no tengo, pero  no sé, será que estoy tan adentro de mí misma que es casi como estar afuera, en la soledad de mí, como flor de barranco, cogito ergo sum, sí soy, pero no me siento-soy ninguna de las etiquetas que pueda(n) guindarme, así que anglicísmicamente hablando (sí lo sé, abuso de mi licencia poética creando neologismos y juegos de palabras), más que soy, yo ESTOY hija, madre, nieta, sobrina, prima, hermana, cuñada, bruja, vecina, sentada, parada, vestida, desnuda, artista, ama de casa, repostera, homicida potencial, poetisa, narradora, profesora, ilustradora, amante, esposa, cocinera, lavandera, malcriada, menstrual, licenciada, dormida, despierta, furiosa, obstinada, depresiva, dramática, estoica, neurótica, efusiva, pasiva, evasiva, próspera, depauperada, iluminada, deportiva o lo que sea y nada de eso es lo que soy, a veces me desespero y grito, lloro en silencio, finjo demencia o cordura según el caso o me hago la loca y sonrío como me enseñó mi amigo Jimmy. No sé si es que me falta algo (además de la plata) o me sobra (además de los kilos), porque veo alrededor y la gente se la toma tan en serio a la vida y hablan tanto de la vida y tratan de vivirla todo lo que pueden la vida, y muestran orgullosos las postales de sus viditas, la vida, mientras que para mí es otro día la vida, un día más la vida, hasta cuándo la vida, para qué la vida, y no es que quiera morirme o piense suicidarme ni mucho menos, yo quiero llegar hasta el final y saber el resultado del juego... Porque es que yo creo -firmemente convencida- que la vida es un juego. Sólo que uno no se entera de las reglas ni del equipo... sólo supone. No hay instrucciones.

"Flor Eterna" Ilustración Digital por Angus

julio 20, 2011

El Flaco

Apareció una tarde a finales de junio del año 2009 frente a la casa donde vivía en ese entonces, la que yo apodaba "la chocita". Estaba viejo, sucio y enfermo. Sin embargo algo en su porte permanecía elegante y majestuoso. Otra causa perdida, pensé. -Ésas son las mejores- me gustaba decir en un lejano tiempo. 

Pasaron varios días, lo veía al salir en las mañanas y al volver en las noches, hasta que no aguanté más y le dejé un plato con comida y un pote con agua. En la mañana: vacíos... y ni rastro del personaje... bueno, agarraría fuerzas para seguir... pero al volver, en un rinconcito de la casa de Gonzalo lo vi asomando la nariz.

Ése fue el inicio de nuestra amistad. Con la confianza vinieron los baños, la peluqueada, el peinado, el cepillado de los dientes, el extirpado de pulgas y garrapatas, la cura de unas cuantas gusaneras y de un absceso que tenía en el cuello. ¿Asco? Desapareció a medida que nos compenetramos. Después me acompañaba para casi todas partes y hacía un escandalo si no lo dejaba seguirme. Como en esa época estaba en período de transición entre la chocita y mi terreno propio, lo asumí como un aliado, un familiar querido que había llegado a acompañarme.


Como ya era viejo no me pareció adecuado ponerle un nombre, o sea, lo intenté pero no lo logré: yo lo miraba fijamente a los ojos y le decía "¿Nico?... nada... ¿Lassie? nada... ¿Olafo? nada... ¿Torombolo? ¿Luis? ¿Marcel? nada... ¿Pirulín? ¿Gardel? ¿Pelúo? nada... él seguía echado, una pata cruzada sobre la otra, con la mirada melancólica y cansada, suspirando. Pero yo ya no podía seguir diciéndole simplemente "perro", así que empecé a llamarlo "flaco", que si "vamos, flaco, pa' casa 'e Lalo", "permiso flaco", "toma flaco" y así se quedó "El Flaco", porque al principio era puro pelo y hueso.


Mientras más nos conocíamos más me preguntaba yo ¿por qué lo habrían botado, qué habría pasado, lo buscarían en alguna parte? pues se notaba que en otro tiempo fue muy querido y consentido, hasta mimado. De cachorrito debió ser de lo más cuchi. ¡Si es que ese animal parecía gente! Entendía todo lo que uno le decía. El Flaco resultó todo un verdadero gentleman.


Y por esas cosas que pasan que son como pruebas de la vida o ironías del destino, cuando ya estaba bien bonito y sano, además de que por supuesto todos le habíamos agarrado muchísimo cariño, una tarde volvimos a casa y lo encontramos grotescamente muerto (¿y cuándo será que no es grotesca la muerte?)


-A ese bicho lo aliñaron- dijo Lalo. 


A mí se me hizo un nudo en las tripas. Desde la garganta hasta el intestino. Me dieron ganas de salir corriendo, llorar, gritar, todo al mismo tiempo. Pero como mi hijo aún no había visto nada, reprimí todo el drama y apenas una sola lágrima se me escurrió cuando le dije a Lalo con la voz quebrada -¿dónde lo vamos a enterrar?


Un par de meses después le sembramos encima un pino lazzo -el pino del Flaco- y hasta bromeé diciendo que éste sería el "pino Lassie". Y después traté de no pensar más en eso y de hecho lo hice, no pensé más en eso (y pues que no soy tan masoquista de ponerme a pensar en vainas que me depriman, coño, que para eso ya tengo suficiente con las circunstancias). 


Pero justamente por esas cosas que pasan que son como pruebas del destino o ironías de la vida, ayer cuando fui a cosechar en la mata de ají dulce de abajo, una rama del pino se me ensartó en la ropa. Cuando la agarré para zafarme pasó algo de lo más extraño: el arbolito se encendió con una luz espectral y los pájaros negros en lo alto del bucare ceibo se alejaron haciendo un sonido exactamente igual a los ladridos de mi amigo perdiéndose en la distancia. Enseguida lo supe, la raíz había llegado al cadáver y el alma del Flaco ahora emanaba de una nueva existencia vegetal. Mi compañero de camino ahora se levantaba para continuar junto a mí como un guardián fiel. "La vida no se acaba mientras el amor permanece", susurró en mi oído el Viento del Este. Escalofrío. Ésas son las sorpresas de la alquimia...





junio 16, 2011

Piojos

La semana anterior había sido intensa, pero ya se iban superando los contratiempos. El técnico había arreglado la lavadora y ya la montaña de ropa sucia disminuía considerablemente (claro, ahora tocaba hacerle frente a la montaña de ropa por arreglar); el albañil había retomado la construcción del baño y parecía que esta vez todo iría en paz (aunque por poco tiempo); después de diez días cocinando con leña por fin la bombona de gas ponía a chillar a la tetera como Dios manda... o sea, que aparentemente las cosas se encaminaban hacia la dirección que ella esperaba. Pero no contaba con la ironía del autor, que no gusta de ver a sus personajes muy felices o relajados. Así que mientras ella se mecía apaciblemente en su hamaca disfrutando del agradable clima de la tarde su tierno hijo apoyó  la cabeza en su pecho y al acariciar su lisa cabellera vio escabullirse nada más y nada menos que a los diminutos demonios que arrunarían su breve instante de absoluta felicidad: PIOJOS!


abril 02, 2011

Buenas Intenciones

Un día sucedió que una hada medio fama vio a una fama medio esperanza aproximarse irremisiblemente al viscoso y verde abismo cronopial del cual ella había logrado salir hacía ya un tiempo, un poco maltrecha y con leves pérdidas materiales, precios insignificantes en comparación con la recuperación de la libertad. El caso es que aunque con toda su alma deseó disuadirla de su equívoco destino, le pasó como al loco del chiste, que da vueltas alrededor de un hoyo diciendo el mismo número y cuando alguien se asoma lo empuja y sigue la cuenta, esta hada refrenó el impulso samaritano que la invadía y calló, apenas un susurro ahogado de -!Cuidado!- escapó de sus labios al pasar por su lado,  porque Esperanza se deleitaba cayendo con cara de suprema satisfacción y Hada pensó que sería de mal gusto arruinarle la diversión. Vita brevis est. 
- Esa Fama medio Esperanza más bien parece una Esperanza medio Cronopia-  masculló para sus adentros nuestra amiga Hada Fama divagando en las probabilidades mestizas de las combinaciones Darwinianas mientras Esperanza se revolcaba con placer morboso en el verde fango melancólico del abismo supraemotivo de lagrimeo cronopial; sarna con gusto no pica como dicen por ahí.

diciembre 16, 2010

Los Padres de los Dioses


Asintieron con la cabeza y la diosa se levantó, desempolvando sus velos. No sabía si estaba naciendo o la habían resucitado, tenía la sensación de un recuerdo, de unas vivencias borrosas de este u otro mundo, ¿cómo saberlo? La diosa bostezó, había despertado de la nada en que yacía, suspendida en el agobio de su eternidad, condenada a esperar, pero estaba aquí, quizás otra vez, por última o primera, o tan parecidas que no se pueden diferenciar... Los profanadores de descansos eternos sonrieron satisfechos, una vez más, los rituales de iniciación fueron superados, la invocación agitaba el corazón de la tierra hasta que lo latidos agrietaron el suelo bajo sus pies, el cielo se paralizó en el crepúsculo, los pájaros siguieron salpicando alpiste y Ella quedó desnuda frente a los transeúntes. 

octubre 09, 2010

La cazadora de coincidencias o El diablo está en los detalles

"El Vuelo del Deseo" (Acuarela y Tinta, 2005)

Va a llegar tarde, como siempre, pero más. ¿A quién culpar? A nadie. Es la única responsable. A la mente que se dispersa. A los objetos que cambian solos de lugar. A los relojes que se atrasan o adelantan o detienen cuando la compañía eléctrica raciona la energía y la Tierra altera la inclinación de su eje de rotación. No hay excusas válidas. La locura. Puede ser la locura. Esas ganas de romper con todo, pero no suficientes, no todavía. Escapar. No. Porque a donde quiera que se vaya se llevan los problemas. Sólo queda afrontar. Y entonces este cansancio, este hastío. La esperanza. Fe y esperanza. Aferrarse a la luz, creer, luchar por creer, por mantener la conexión.

        Iniciando aceleración... nivel 1... nivel 2... ¿Nivel 3?... No, hoy no...

El pecho trancado, la disnea. Volverá a llegar tarde, como siempre, pero más. Tentar la suerte. Balancear el móvil para probar la resistencia de ese hilo que parece tan frágil, tan endeble... pero que no se rompe, no todavía. Continuar, pero ¿hasta dónde?... Hasta encontrar el sendero buscado.

        ¿Y si estuviera buscando en la dirección equivocada? Todo se derrumbaría.

        Permanece atenta, no sabe dónde se esconde la clave. Debe reconocer el momento, la pista; DEBE saber hacerlo. Todo depende de eso, sí señor.

        ¿Será antes o después del salto? ¿Durante? ¿Cómo saber?

Camina con prisa, deslizándose entre las formas. Las personas sólo sienten una ráfaga de viento que les pasa por un lado.


        Hoy lo vi otra vez, me saludó de lejos. ¿Idealizado? Sí, claro, como todo lo inaccesible, pero, ¿a quién le importa? Es mi problema. ¿Tratar de explicarlo? En realidad no sé si pueda, porque… ¿qué podría decir que justifique las taquicardias, las esperas eternas, los desplantes, los vapores que suben y bajan, el perdón gratuito, la gotita de hiel destilada suavemente y en silencio cuando las otras víboras se le enredan? Ah… Sí claro, puedo hablar de su sonrisa y sus ojitos infantiles, ¡tan dulces!, o de su carácter jovial… también está su cuerpo magnífico, porque la carne es débil y todo aquello, más si le sumamos su destreza complaciente… Ay, es muy difícil decirlo, porque así, desglosado, no me parece la gran cosa y si lo pienso bien, es la imagen patética del despropósito, algo que particularmente he evitado a toda costa, pero entonces por qué… se me ocurre que quizás es sólo la camaradería, ese reconocernos iguales que no nos permite permanecer en nada, en nadie…

Ojalá se me quite esta pendejada...

Pero en el fondo sabe que no puede ser. Esa mirada que la desnuda, que la intimida, que le sube el rubor al rostro porque siente el fluido deslizarse con suavidad de seda entre las paredes de su sexo, mientras esquiva el encuentro frontal con esos ojos, mientras hunde la vista en las letras sin sentido del libro abierto sobre las piernas.

        Y él tan sereno, tan circunspecto... de repente despliega su sonrisa y desaparece. ¿Será real? Quizás más nadie pueda verlo… o quizás más nadie pueda verme a mí…

De todos los pasillos posibles del laberinto, se escoge sólo uno a la vez, descartando las otras posibilidades, los otros caminos, puertas que se convierten en ventanas por donde nos asomamos a medida que se avanza, preguntándonos cómo hubiera sido... rostros que se deslizan de la mente una vez evocados, paisajes que se olvidan por ser visiones lejanas, difusas; cada elección nos circunscribe a un sector específico del Gran Plan. ¿Quién podría desentrañar la red inexpugnable de concatenaciones que lo ha traído a este momento de su vida?

        No yo, por lo menos. Trato de descifrar el peso de cada decisión. Es imposible. Inexplicable, pero me gusta referirme a ello como la “organicidad del caos”; no sé cómo llegué a ese concepto, o si me lo fusilé de alguna lectura furtiva, pero acaso sea la única manera de dar forma a lo inasible... ¿En qué estaba?

Laguna Mental.

El tiempo que toma detenerse a recoger una flor o a treparse en un árbol puede marcar la diferencia cuántica entre la vida plena y el instante letal. Cada paso es una encrucijada. En algún lugar leí que el Diablo está en los detalles. Creo que Dios También.

        Me gusta caminar sin rumbo por la ciudad, redescubrir las plazas y jardines de la infancia, encontrar ganguitas en las callejuelas del centro, abarrotadas de buhoneros, conversar con la gente en los mercados de vistoso colores y frutas perfumadas, entrar al cine sola y llorar. Es la tragedia del solitario, llenar el día antes de volver a casa con el peso del mundo sobre los hombros. Lo veo desde lejos, como una respuesta, y quiero llamarlo pero la voz se ahoga en mi garganta seca. Apuro el paso y alcanzo a tocar su espalda suavemente, sobresaltada, balbuceo unas palabras. Los pensamientos bullen en mi cabeza a la misma velocidad que los latidos de mi corazón, las piernas me tiemblan. ¿Qué será de mi vida? ¿Cuál dirección debo seguir? Voltea y me sonríe como siempre. Yo me tambaleo, ¿Cuántas probabilidades existen de que este encuentro se produzca? 100 %, o no estaríamos aquí, sin duda, sólo atino a decir, con voz fingida, aunque nadie lo note además de mí: “qué casualidad…”, pero empieza a llover y el agua me salva del bochorno, corremos divertidos entre la gente, todos tratan de salvarse, pobres, quizás sus máscaras se derriten al mojarse, pero nosotros corremos, porque somos vitales ¿o vitrales? sí, pienso que somos cristales multicolores que filtran y transforman la luz en pequeños rayos irisados…

Azar imposible. Detrás de todo trasluce una voluntad desconocida que domina mis actos. El libre albedrío consiste en sincronizar con esa voluntad. El verdadero libre albedrío es ir al encuentro del destino.

 Las señales son claras, obvias incluso, pero me cuesta aceptarlas, me niego, porque me sobrepasan, porque me abruman, porque quisiera una clave para descifrarlas, para encontrar su posición en el rompecabezas... Poder ir más allá de los paralelismos, encontrar las coordenadas para sintonizar sin distorsión...

¿Cuántas manifestaciones serán necesarias para llegar a comprender que el destino se dibuja en las coincidencias?

Sus ojos son espejos, pero pueden mirarse más adentro, se reconocen, se intuyen, mientras el Genio de Vriak recorre el espacio buscando secretos para susurrarlos al oído de la Pitonisa, que los contempla sonreída al voltear la baraja, sabiduría corroborada por la magia del Gran Thau.

        En la capilla me arrodillo. Me humillo ante ti, Señor, Altísimo, porque soy soberbia, mal instrumento de tu servicio, vana, frívola y débil; oriéntame, Señor, Creador, sostenme en la fe. Los fenómenos son para atraer estudiantes al sendero, me dijiste, los iniciados deben aprender a reconocer las manifestaciones del poder. ¿Y eso en qué me convierte?

Siente vergüenza. Sus ojos se llenan de lágrimas y baja la cabeza.

        ¿Cómo puedo pretender demostraciones?, ¿más?, ¿acaso no son suficientes? Es verdad. Pero tú no me juzgas, Amado Señor, en cambio, me consientes, me inflamas de tu pasión, me fortaleces, me llenas... y ya después todo pierde importancia, porque estás conmigo, en mí, y es también entonces cuando mis deseos se cumplen, con tu bendición y el universo se organiza ante mis ojos en su estremecedora danza, me conduce al ritmo de las esferas hacia los compañeros, los seres mágicos.

Y si permites la entrada, descubres facetas insospechadas en los rincones harto familiares, matices, y hasta las personas desprenden chispas que antes no podías ver, chispas que las iluminan y embellecen, coincidencias, sí, detalles, sí, instantes, sí, magia, sí, entrega, sí.

O quizás sólo era un día de amor en el aire… 
(2001)

septiembre 08, 2010

Carmelo All Star




Carmelo apagó el despertador y siguió durmiendo. De repente creyó que se levantaba, se duchaba con agua bien caliente cantando un aria a lo Pavarotti pero con marcados tonos nasales. Cuando el agua empezó a salir verde y espesa mientras sus pies se enredaban en raíces de mangle comprendió que había comenzado a soñar y abrió los ojos, sudoroso y sobresaltado.
Se puso su guayabera bordada, los pantalones de lino blanco, calcetines vinotinto de nylon y los zapatos de patente blanquinegros. Frente al espejo se engominó el pelo negrísimo (¡Bendita sea la Silueta Swarkopff!), así hace tiempo de que se le seque la mascarilla de pepino, astringente, para que no le queden poros abiertos. ¡Esta noche debe tener el cutis perfecto!
Desprende con cuidado los pellejitos de pepino, se enjuaga, se restriega con “apricot scrub”, se cepilla los dientes, se aclara el rostro con agua fría y se aplica la crema hidratante de alfa hidróxidos, lo mejor contra las arrugas.
Se empolva la nariz con facial chino de arroz, para no andar “cara ‘e pastelito”. Abre el gabinete del espejo y analiza dubitativamente los estuches; extrae el tercero de derecha a izquierda y procede a colocarse los contactos verdes. Una gotita de solución óptica en cada ojo más un “toquecito” en cada fosa nasal, para salir entonado; después de una revisión visual de cuerpo completo frente al espejo grande, Carmelo está listo para conquistar el mundo.
-¿Para conquistarlo? No, niña, será para seguir conquistándolo…
Carmelo se siente en la cima del mundo. El Salón siempre está lleno de pavitas que se secan el pelo, viejas copetonas que necesitan un intensivo de latonería y pintura, mamis que se hacen las manos y los pies,, muchachitos mocosos y pecositos que vienen por su corte paje, hermanas que se depilan o las chamas fashion que vienen a teñirse. Caja llena y corazón contento. Nada que ver con el raquítico e insignificante inmigrante campesino que hace 27 años pateaba los laberintos de la ciudad extraña e inhóspita buscando trabajo de cualquier cosa, porque no sabía hacer ninguna; sepultados quedaron los días de dormir con un ojo abierto en un banco de plaza.
- Cancelado, cancelado, cancelado, todo el pasado cancelado.
Empezar a lavar cabezas y empezar a subir como la espuma fueron una misma cosa. Hoy será la gota que rebase la copa de la felicidad de Carmelo.
- Cuando vas al encuentro de tus sueños sólo el cielo es el límite.
Al llegar a la Planta Baja del edificio toma el taxi que ya lo espera, saluda al chofer y saca una revista de su portafolio, porque siempre debe estar al tanto de las nuevas tendencias. En Londres son más atrevidos, más quema’os. Planea ir allá el año próximo.
Dentro de su cápsula de aire acondicionado Carmelo ve pasar un autobús cuyo vidrio trasero está cubierto por un anuncio con su foto. Lo sigue con la mirada hasta que finalmente lo pierde entre el tráfico. Sonríe satisfecho.
El taxi lo dejó frente al Salón (el que atiende Él mismo, en persona); antes de bajarse se retocó con un papelito empolvado.
Todos lo saludan al entrar, estilistas y clientes por igual, todos alardean de familiaridad pero nadie traspasa a su intimidad de soltero empedernido, romántico incurable y maniaco depresivo.
Cuadró la caja temprano, mandó a Robert a depositar en el Banco Exterior, recolectó algunos implementos dentro de un neceser, hizo varias llamadas telefónicas – unas cortas como telegramas y otras largas como monografías -. En eso volvió Robert con los recibos bancarios, Carmelo revisó todo, dio instrucciones a cada cual, tomó su portafolio, su neceser y esperó afuera que el taxi acostumbrado llegara (¡No es nada fácil esto compaginar sus dotes artísticas con la faceta de incipiente empresario de franquicias estéticas!, y si no me creen traten de administrar un emporio que hasta podría tildarse de filantrópico, ¿o acaso no cumplían sus salones con una labor humanitaria hacia su prójimo?), luego hicieron escala en la lavandería “Satín”, donde Carmelo recogió una pieza en su respectivo gancho y cubierta plástica, sólo que ésta era opaca y no permitía ver el contenido. La acomodó estirada en el asiento trasero, cerrando la puerta con cuidado. Las mariposas en el estómago explotan cuando sube de nuevo al vehículo y continúa el trayecto en el asiento de adelante, junto al chofer.
Nunca lo había visto tan cerca, las piernas bien formadas, la firmeza cuando mueve la palanca de los cambios. Se acalora, al desviar la vista hacia la calle vuelve el mariposeo, que se va convirtiendo más bien como en una centrifugadora. Las manos le sudan un poco, también observa compulsivamente la cara de su reloj “Longines Edición Especial Aniversario”.
Cuando el taxi se detuvo frente al “Club de Baco”, Carmelo necesitó aún unos minutos antes de bajarse con garbo y determinación, como una diva; uno de los muchachos de seguridad lo ayudó con los paquetes hasta el camerino.
- Es que las estrellas no debemos cargar peso- Comenta divertido.
En un impulso de sinceridad y desesperación irreprimibles le dice al taxista:
-¡Hoy es mi debut!
- Suerte- Le responde éste y arranca.
Mientras se enrola al cuello la boa de plumas y disimula un chorrea’o del rímel, Carmelo escucha desde el escenario al tiempo que un temblor de emoción recorre su columna vertebral hasta hacerle temblar las rodillas:
- ¡Y ahora un fuerte aplauso, con ustedes… Carameeeeeeeeeel, la voz más dulce de la fauna nocturna!
(2003)

septiembre 05, 2010

La tarde del domingo



La mujer regresa y su casa está sola. Después de tanta repentina intimidad, después de tanto espacio compartido, después de tanto diálogo, después de tanto… vuelve y encuentra que los fantasmas de todos los días no se han marchado. Lee, se para, camina, se mira en el espejo, pone música, se fuma un cigarrillo, contempla su cuarto, la sala, su mundo, su pequeño universo, se encierra en las paredes que, paradójicamente, la liberan.

Sus voces le hablan y la hacen sentir a salvo; sabe que mientras estén allí es menos vulnerable.

La cara del reloj le recuerda que el monstruo de la rutina puede ser implacable, lo observa a sus ojos de aguja y lo reta, ella no es una esclava del tiempo. Tiene poder para abandonar sus planos, es capaz de suspenderse en la eternidad, entra y sale de la vida y de la muerte, del espacio y la materia.

La mujer se sabe infinita, inabarcable, incomprensible. Recibe invitados que llenan el silencio con rostros, con miradas llenas de alma, con manos llenas de dar. Comparte con ellos el viaje iniciático y luego los despide con la promesa de un reencuentro sin lugar ni fecha.

Es feliz, es feliz con una felicidad inusual y auténtica, ríe con ojos tristes y vuelve a su silla. Adopta posiciones que brinden acomodo y funcionalidad. Respira profundo, cierra los ojos, echa la cabeza hacia atrás y los recuerdos la transportan a todas las instancias de su vida. Cree entonces que todo ha valido la pena, no guarda más arrepentimientos, siempre ha sucedido lo que tenía que suceder.

Sus voces hablan más fuerte, la soledad es no saber estar en paz consigo mismo. Ella está sola, pero ya no siente soledad. Ahora la casa es el centro de poder. La energía se concentra, cada vez más limpia, cada vez más pura, cada vez más energía. Abre los ojos, se levanta, llega hasta la puerta, voltea la cara hacia el cielo nublado; aguarda la salida de la estrella, la lluvia cae suavemente y la refresca. Ha llegado la hora de acostarse a dormir. (1998)


diciembre 11, 2008

La Llama (1999)




I.- Patíbulo

Las piernas me tiemblan mientras subo los peldaños, mi respiración se hace difícil, el bullicio se siente como una suave melodía de arrullo... Tropiezo un escalón y caigo irremediablemente, el hombre sin rostro me levanta molesto, con tosquedad, continúo avanzando resignada pero el corazón late cada vez más fuerte hasta que duele...

Sólo fui fiel a mí misma, la magia existe... el filo de la hoja brilla con reflejos de sol, paradójicamente hoy es un día tan hermoso, en el árbol de la derecha un pájaro azul intenso alimenta a sus pichones; las nubes se convierten en todo género de figuras... Quiero irme de aquí en ese barco de grandes velas extendidas o volar sobre aquel dragón oriental... –¡No, por favor, no me venden los ojos, quiero verlo todo!... detrás de su capucha funesta puedo percibir su sonrisa sádica, no me importa, yo necesito tener los ojos abiertos, descubiertos... él pide lo mismo, pero no entiende, no tiene culpa de nada, él no estaba involucrado, él no conoce los secretos, él no tiene la fuerza... pero no me creyeron y su amor se convirtió en condena, ahora lo colocan junto a mí...

Observo a la multitud histérica, sus rostros se deforman y la música de las esferas desciende lenta y plácidamente hasta mis oídos, supongo que es el destino y acepto el reto, el conocimiento no ha sido alcanzado en balde...

Este momento se hace interminable, mi amado tiembla de terror, ¿cómo le explico que sólo cruzaremos el umbral de la ilusión? Él cree que es el final y en el fondo de su alma me culpa y odia a Dios y a sí mismo y a todos los seres humanos... ¡él no estaba preparado! Yo quise salvarlo pero la piedra filosofal está adentro y él no descubrió la suya...

Lo miro fijamente y atraigo su mirada... está llorando... yo sabía que para él sería terrible... sus ojos café se nublan en un velo de lágrimas y es como si exigiera una respuesta de mí.

- Te amo, le digo. – Te amaré siempre, no tengas miedo.

Y él sigue mirándome a través del llanto, me quedo sin palabras, me gustaría poder acariciarlo... en el último momento parece comprender la expresión de mi rostro y yo recobro el aliento... sé que volveremos a estar juntos... quisiera transmitirle esta certeza... la vida es una serpiente mordiendo su cola... volveremos hasta reconocer a Dios en todo... El verdugo corta la soga... no siento dolor... la luz se abre delante de mí. Lo encontraré, aunque me cueste todas las vidas.


II.- Plegaria

Me acurruco junto a su cuerpo como un gato, aferrándome a mi única esperanza de redención y lo miro con expresión de niña perdida y siento ganas de llorar.

Él me abraza, consolándome, y me besa en el cuello mientras sus dedos juguetean con los rizos de mi cabeza. Yo quisiera poder decirle cuánto lo quiero, cuánto agradezco que permanezca a mi lado sin decir nada, quisiera hacerle entender que me entrego como en una ofrenda ritual. Él se disculpa por hacerme llorar, me dice que me quiere (aunque yo ya lo sé); dijo que a veces se siente como un extraño y yo no entiendo, o no quiero entenderlo, y me siento culpable de dudar, de tener miedo, de ser tan huraña...

Si yo pudiera transmitirle mis sentimientos con un beso... Si él entendiera el lenguaje de mi cuerpo... Si yo encontrara cabida dentro de las pobres palabras...

Lo abrazo fuerte. Quiero borrar sus palabras con este rostro arrepentido. Quiero quedarme en sus labios con el sabor del té. Quiero dormir con la certeza de que lo veré mañana... y estaré salvada.


III.- Pregunta

¿Y tú me preguntas si alguna vez escribo para alguien más que mí misma?, ¿es que acaso puedo en verdad escribir para mí misma?

No, uno siempre escribe para que alguien lea, aunque sea sólo por equivocación; todas mis palabras esperan a alguien, todas mis palabras son por y para alguien, estas mismas palabras que no puedo usar para decirte que te amo, para hacerte creer en mí, para borrar tus dudas con consuelos; estas mismas palabras que son siempre inútiles, imprecisas, insuficientes; estas mismas palabras que no vienen a mi boca sino a mi mano; estas mismas palabras que con su ausencia me están costando tu amor; estas mismas benditas y malditas palabras que me roban la voz y me convierten en poeta y que ya no sé si me hacen feliz o desgraciada; estas mismas palabras que no saben hacer otra cosa que darme vueltas adentro; estas mismas palabras que son siempre distintas; estas mismas palabras que hoy me sirven para extrañarte, para hablarte en el espejo, para aborrecer al Mesías apocalíptico y para soñarte conmigo en la cama; estas mismas palabras que no me salen cuando las busco, que no saben nadar en lo profundo, que no me abarcan. Estas palabras, amado, que hoy son para ti, siempre quieren ser leídas por ojos que no sean míos y ojalá algún día los tuyos tropezaran éstas.


IV.- Pausa

Pasa otra noche y él no aparece, busco excusas para quedarme despierta un poco más, contemplo su retrato (que llevo a todas partes) con el ceño fruncido y esa mueca en la boca, ¡es tan graciosa!, su expresión es de un niñito molesto.

No puedo evitar ponerme triste, no sé por qué no viene, no sé por qué, tengo miedo. En la tarde me subí al techo a llorar y vi a la gente pequeña y simple entrando a la iglesia para misa de las seis, y el cura gordo y calvo con sotana blanca esperaba en la puerta, supervisando su rebaño; después empezaron las canciones de siempre y yo sentía ganas de bajar corriendo y soltar a mi perra en medio de su templo y gritarles que se callaran, que respetaran mi dolor, que no molestaran mi soledad y deliraba por verlos dispersarse, desaparecer, pero no hice nada de eso y me quedé viendo el horizonte sobrecogedor a medida que iba oscureciendo y después alguien me dijo que él no va a volver, que ya no me quiere, que se cansó.

Y yo me pregunto: ¿se cansó de qué?, ¿de ser amado?, ¿de ser feliz?

No lo creo. En todo caso se cansó del vértigo.


V.- Premonición

Camino por el corredor de la planta alta, todo me parece familiar y extraño al mismo tiempo. Veo las grietas de las paredes y sólo entonces me percato de que es una construcción antigua, “colonial”, me digo para mí; la media tapia permite ver el salón principal desde arriba; los muebles son de madera maciza, de líneas simples. Hay muchas jarras con flores, el ambiente es cálido, pienso que me gusta estar aquí, pero aún así me siento perdida, no sé cómo llegué a este lugar.

Escucho voces en el corredor contiguo, me acerco sigilosamente hasta el puente para identificar la procedencia exacta del sonido. Me sorprende un nicho de madera decorado de verde donde reposa la pequeña figura de la madre pía, su imagen me provoca una sobrecogedora emoción de respeto, de veneración... retomo la búsqueda de las voces y encuentro una rendija de luz proveniente de una puerta entrecerrada.

Las voces salen de allí; son masculinas. Una ríe desaforadamente y la otra murmura rezongando y exhalando desesperados y eufóricos gritos de dolor de vez en cuando. Se oyen también pesados pasos que parecen danzar dentro de la habitación.

Me asomo con cuidado, para no ser descubierta, ¡quién tuviera la capa de Sigfrido! La risa era del hombre de barro, que se alimentaba de arena marina y de rayos de sol, los otros ruidos eran del hombre-témpano-de-sal, que giraba sobre sí mismo y efectuaba una grotesca traslación alrededor de la estancia; me compadecí de él; sus pies sangraban por causa de su frenético baile, sus venas palpitaban a punto de explotar... traté de interrumpir su movimiento pero me golpeó con sus garras de hielo; el cálido hombre de barro me ayudó a componerme de la caída y me ofreció un refrescante vaso de agua de mar, mientras tanto, el cansancio venció al hombre témpano-de-sal, que empezaba también a desmoronarse por desgaste.

Yo he regresado al pasillo, tomo el pequeño nicho verde con la imagen sagrada y entro de nuevo en la habitación, con MI pertenencia en las manos para guardarla en un cofre (cuya llave siempre tengo conmigo), que por cierto tampoco sé cómo llegó a parar aquí. Desprendo la llave de mi cuello, abro con delicadeza el arcón, extiendo sobre el piso la manta de estrellas, coloco el pequeño altar encima, lo envuelvo con ella e introduzco todo el paquete dentro de la caja, asegurándola con su cerradura.

Observo alrededor, el hombre de barro se ha marchado; volteo hacia la esquina donde yace el hombre-témpano-de-sal, cuya mirada me recuerda demasiado la de un hombre que amé. –Será esto lo que necesitamos?, le pregunto; él dice con voz cascada: –Será...

VI.- Pérdida

Te busqué en cada ruido de la noche, en cada rostro de la calle, en cada gota de lluvia que caía. Caminé sin rumbo tratando de encontrarte, de encontrarme, de reconciliar mis sueños con el mundo, con este mundo que amé más por ti, con este mundo que ahora volviste aborrecible. No entendí qué pasó. Tú, el héroe de los cuentos, yo, la del mundo de hadas; nosotros, las flamas unidas después de tanto... y entonces este final, esta confusión, este caos.

Entonces otra vez la rutina, los deberes, la comida de los animales, las deudas de la frutería, la cola del cajero automático, el clima contradictorio, el insomnio, entonces otra vez yo sola en mi casa viendo pasar el tiempo, tratando de encontrar una explicación donde no existe, llorando amargamente sobre el techo, soñando un gesto. Y tú permaneces en un espacio irreal, porque tus palabras finales no se corresponden con mis recuerdos y prefiero creer que el verdadero es el otro, el que me acariciaba la espalda y jugaba con mi cabello y tomaba té y escuchaba Bob Marley y deliraba de pasión conmigo encima.

No sé que pretendías entonces ni ahora, no supe nunca el secreto guardado en el baúl, no conocí más que a grandes rasgos tu pasado y sin embargo, fui para ti un libro abierto, una fuente inagotable, un árbol grande y frondoso y fuerte; amé al hombre en el rostro de un niño rodeado por otros niños más pequeños, amé el sueño de una casa con jardín y un lobo siberiano, amé el reflejo del hijo en los ojos de la madre, amé la foto de una pared en ruinas en el centro de Caracas, amé un cactus para entregártelo y me amé más a mí misma para poder amarte como una persona plena, para no trasladarte mis carencias.

Y digo amé no porque haya dejado de hacerlo, sino para acostumbrarme a la idea de que no eres ya parte de mi vida, de que entraste al pasado, de que todo acabó definitivamente, de que tu locura es irremediable.


VII.- Persecución

Huyo del fantasma para salvar lo poco que queda de mí, pero se transforma en una bestia negra de ojos brillantes que me acosan en la oscuridad, de afilados colmillos llenos de sangre amenazante. Me refugio en las cavernas glaciales de cuerpos vacíos y grandes de amantes sin nombre, sin ojos, sin bocas; en cuerpos grandes de amantes que son sólo manos inquietas y ávidas de mí. Las cavernas se derrumban al poco tiempo de permanecer en ellas y me veo obligada a salir a la intemperie donde la bestia negra me aguarda acechante y paciente.

Mientras trato de escapar, la bestia negra me da alcance, me derriba, me desgarra un poco; yo hago intentos desesperados por librarme del dolor, pero el aroma de la bestia es tan dulce... huele a té y azúcar morena, a incienso de La India, a canela y clavo. Poco a poco el cansancio me gana y dejo a la bestia negra alimentarse de mis entrañas, su cuerpo es pesado, me inmoviliza, pero ya no opongo resistencia; me devora lentamente, se lame la boca, roja de sangre. Su pelaje es suave como un recuerdo de infancia, como un beso dado al atardecer, como una ola de mar; acariciarlo hace más soportable esta agonía.

Asimilo la muerte, me entrego, exhalo el suspiro final, abandono este mundo de miserias y felicidades de papel, abandono el reino de los seres crueles, abandono la morada del amor ingrato y me encamino hacia lo que no sé.


VIII.- Never meet or never part

Se despertó con la misma sensación amarga en el estómago y el escalofrío que recorre toda la piel, entonces a buscar otro vaso de agua en la cocina, sin prender las luces para no despertar a nadie, los pasos quedos, sigilosos... y el líquido arde en las entrañas devoradas por el ácido corrosivo de la bilis y después otra vez a la cama, con cuidadito, sacudir la sábana, amoldar la almohada.

Listo, arroparse, los pies, sino los zancudos... un suspiro, entorna los ojos, “a volar, a volar” piensa, pero los perros no dejan de rasgar la oscuridad con sus quejidos, con esos quejidos que se parecen tanto a sus ojos llenos de lágrimas, estos quejidos que me desvelan como el recuerdo de su piel tersa y el cabello desordenado cayéndole en la nuca, implorando con todo su cuerpo que me quede un poco más... y él que no podía, que tenía que llegar temprano, que los asuntos del día siguiente o la academia, o un problema del auto... o entonces esa locura inexplicable y salir corriendo para salvarse, ¿salvarse de qué? –de cualquier cosa, pero salvarse... porque el peligro se esconde donde menos esperas... –Y yo no entiendo tu paranoia, eso se llama miedo a ser feliz... Pero no era así, era miedo al lado oscuro de la luna, al lado oscuro del propio rostro, a ése que sólo se revela en las sombras de la habitación, en el amargo del estómago, en los complejos subconscientes. No podías darte cuenta porque para ti todo era luminoso y simple y a mí me daba rabia que sonrieras aunque las cosas salieran mal y sospeché de tu bondad, de tu fe en el universo y en ese mundo de preciosas mentiras infantiles en que vives. –Existen, me dijiste, pero no me enseñaste a creer y después ese dulce placer de venganza cuando derramaste la primera lágrima por mí, esa lágrima amarga como las paredes de mi estómago que se hacen eco de mis remordimientos de conciencia. Él quería aprender la alegría, pero se desesperó en el intento –Desesperación, sí, pesadilla, sí, “never meet or never part”, pero en el dolor la vida... Mejor conocerse, “or never part”, pero se rompió el círculo... Quizás el espiral, en el universo nada se destruye, y los perros aúllan hasta el amanecer... y de aquel rostro no se borró la sonrisa, el recuerdo la conservó intacta... y el ardor en la garganta... “or never meet”.




julio 09, 2008

Armando


Armando Montesinos trabajaba en un taller, es mecánico auxiliar, es decir, aquél que no recibe ni un cumplido ni un gracias por lo que hace, casi tampoco un pago, pero ése es un cuento mucho más largo. Pasa la mayor parte del tiempo armando las piezas de motores y engranajes que el mecánico encargado es incapaz de reparar y volver a montar. Entre motor y motor él prende su propio tubo de escape, potencia turbo, lo arma caleta y después, antes de que explote el capó, a pisar chola, probando el entuerto de las tuercas con un recorrido panorámico, algo podría decirse “MILagroso”. Se ríe de su propio chiste.

Su pana El Montañés le vende los libros bien resueltos. Libros de 20, 30, 50 y 70, encuadernación pura pasta, remates de Monte Ávila Editores. Calidad. Puros autores colombianos. Descuento o ñapa pa’ los panas. Armando le compra cantidad. Es un lector apasionado, febril.

Armando arma el primero bien temprano mientras cocina el desayuno, se facha con calma, el trabajo no empezará antes de que él llegue, es importante irse bien apertrechado. Dos huevos con tocineta y un par de arepas recalentadas aguantan bien hasta la hora del almuerzo. Armando se arma una historia en el camino que justifique la tardanza. Esos malditos negreros no entienden la importancia de un buen desayuno en el rendimiento de los obreros como él, un mecánico ordinario, hediondo como todos los asalariados, miserables, explotados, que no pueden ni gozarse un buen desayuno y la vara MATUTINA SIN ARMARSE UNA MENTE, mientras ellos se levantan de sus camas estiradas y ya tienen cuatro jala bolas lavándolos, vistiéndolos, atapuzándoles la comida y sacándoles los gasecitos al final.

Los dueños del taller nunca se ensucian las manos de grasa. Siempre tienen un pariente con hambre que dirija a los demás tarados. Así nos llama, lo he escuchado cuando regaña a Luciano mientras me estoy fumando el gran bate por detrás del aire acondicionado de la oficina y cree que no lo escucha nadie. Tarado voy a quedar después de éste… ¡ARMANDO!... Armando la facha, armando la rosca, armando la tuerca, armando la palanca, armando el gato, armando la movida, Armando dónde estás metido, armándose una, armando la mente, armando la excusa, armando una pieza, armando una cosa, armándose otra… ¡Armando: ESTÁS DESPEDIDO!
Armando pasa por el Almacén Doña Pepita y se compra tres libritos de hojas de arroz antes de ir a casa; también hace escala en la panadería -¡ARMANDO EL MONCHIS!- y se compra un par de cachitos de jamón, una malta, medio litro de leche y un paquete de galletas Oreo.

- Que se armen ellos mismos su vaina, porque lo que es éste servidor lo que va armar es senda vara.

julio 05, 2008

Trinidad y Otros Vagos






Trinidad se arrellanó en el sofá, se desabotonó la camisa y prendió el ventilador. El calor del trópico es bochornoso, inmoral. Repicó el teléfono. Tita lo dejó sonar hasta que no aguantó más y estiró el brazo.


Sólo sostuvo el auricular junto a su oreja, sin pronunciar ni una palabra. Del otro lado tampoco habló nadie, apenas se percibía el susurro de una regular respiración queda y la tenue percusión de un latido cardiaco. Permaneció así durante diez minutos.


Después trancó y volvió a desparramarse en el mueble con una sonrisa; buscó el control del televisor y empezó a saltar de un canal a otro, deslizándose por olas de blablablá, bombardeos publicitarios, tiroteos reales y ficticios, sexo explícito violencia, documentales y un largo etcétera, hasta aterrizar en un inquietante animé japonés subtitulado.

- Se va a quedar echada ahí.
- Un rato más, a lo mejor llega alguien o se masturba, quien sabe…
- ¡Déjame ver para otro lado!
- Ya va, si en cinco minutos no se mueve lo cambias.
- Bueno, ya estoy contando…

Tita no se mueve, alcanzó a quitarse los zapatos y las medias, a desabrocharse el pantalón. Otra chica marioneta j.

- Cinco minutos. Mi turno.

La mira del telescopio, amplificador de fetiches, cercanía morbosa, se dirige a la ventana del tercer piso. Luz apagada, ¡qué lástima! Recorre la calle, hay un indigente revisando las basuras, lo acompaña un perro flaco que olisquea todo lo que él toca; es asqueroso, no deberían permitirlo, un verdadero peligro, completamente antiestético y antihigiénico. Al fin algo interesante, el vecino gay va a dar una fiesta, ordenó la mesa para un banquete, esto va a estar “buenésimo”, pendiente para más tarde, faltan algunas horas para la verdadera acción.

- Ven, en el sexto piso, tremenda paliza, rápido…
- Uhh! Esa mujer no aprende…
- Déjame ver.
- Hay para rato, deja el atore.
- Déjame ver…
- Deberíamos instalar otro. Así podríamos ver al mismo tiempo.
- ¡Ay, Santísima! La va a matar.
- ¿Llamamos a la policía?
- Ni se te ocurra, en la tele no hay nada que valga la pena…

Abajo, en la acera, Sherman mata el hambre con lo que encuentra y le da las sobras a Toby, el perro, y Chepe, el gato, sus fieles acompañantes de juerga y jerga.

- Ya se pusieron a tirar…
- ¿Los del sexto?
- ¿Quién más?
- ¿Tita?
- Tu consentida no se ha movido.
-Ah…

Trinidad no se ha movido; Tita no se va a mover más. La sangre dejó de bombear hace más de dos horas. La encontrarán mañana, cuando lleguen de viaje.

junio 20, 2008

El Árbol de Narciso





Lo que no dijeron los libros de mitología fue que al ahogarse en el beso de su reflejo, mi abuelo alcanzó un estado de éxtasis tan arrobador que su orgasmo se esparció por el agua al mismo tiempo que su aliento abandonaba su cuerpo.

Más tarde, todas aquellas que se asomaron a la fuente quedaron preñadas por Narciso a través de la pupila, es lo que se ha representado simbólicamente con su transfiguración en flor.

Pero no se crean que el despecho de Eco quedó impune. Toda la descendencia ha sufrido la herencia del desplante y estamos condenados a la egolatría, sabemos de antemano que nunca encontraremos un objeto tan digno de amor como nosotros mismos, excepto quizás cuando reconocemos esa herida en el fondo de otros ojos que delatan el parentesco…

Los hijos del árbol de Narciso vivimos en la soledad de un recíproco amor insatisfecho. Nos reconocemos porque para nosotros nadie es tan importante que el yo mismo, nuestra libertad es un bien inalienable y si nos relacionamos es sólo mientras la mirada del otro nos refleje sin exigencias.

Ellos, los otros, están destinados a sufrir la historia de Eco y nosotros a purgar el castigo mítico y florecer, reproducirnos, con esos que nunca serán nosotros, aunque quién sabe, con todos estos adelantos en materia de genoma y clonación, capaz que un día cualquiera nuestra genealogía rompa con el ciclo kármico.

Terribles frutos del árbol de Narciso, también nos conocen con el nombre de deseos.

junio 13, 2008

El Espejo

Espejo:

MADUREZ
Moralidad / Apego al pasado
HACIA DENTRO
LAS CARGAS
Estrés / Participación
CONCLUSIÓN
ÉXITO
Somos el Mundo / Lucha
FLORECIMIENTO

Su Diamante:

Plenitud
Amigabilidad Conclusión Mente
Aislamiento

El día había sido caluroso y nublado, amenazante de lluvia, pleno de polvo, de humo, de ropa pegada al cuerpo. Triunfo... ¿Qué representa? Cumplir el cánon, saberse la línea, disimular la máscara, venderte. Pero si llegaras a practicar lo que en realidad deseas te automarginas.
Ella se sentó en el último vagón y sacó su libro. Divina ficción donde evado esta vida absurda, insuficiente; refugio a la mediocridad en que se fue convirtiendo todo, a la decadencia que me sume en la basura astral. Ampollas en los pies, callos en las manos, cabellos crispados por la humedad. Un arlequín pasea sobre el lomo de un tigre de bengala mientras recibe ovaciones. El cuerpo ligero se transforma en energía y flota, floto sobre el enjambre de zumbidos insoportables, atormentantes, responsabilidad, deber, hipocresía, no, diplomacia, mejor... búsqueda, aparecer una y otra vez, siempre en el mundo equivocado... Conversaciones telefónicas, acuerdos, citas, semáforos, escaleras, carros, puertas, rejas. ¡Rejas!

Él se encierra en sí mismo, se reconcentra, crea un mundo infranqueable, bloquea la mirada y no hay neurolingüistica que valga, ni compartida de conciencia, ni truco new age que lo convenza, que lo afloje, que lo reviva. A veces parece que todo ha llegado a un término, pero entonces el hielo se derrite y los colores se funden en las ramas de los árboles formando tonos iridiscentes.

Pero el peso y el cansancio de la rutina, del despertador atorrante, de los mismos nuevos reclamos, van apagando el fuego en cenizas grises y dispersas en el horizonte. Se enfrentan, quisieran cooperar pero se enfrentan, con su reflejo, con su proyección, con ese rostro que es otro pero es propio. Costumbre, el hombre es un animal de costumbres, mala costumbre, mal hombre, mal, mal, costumbre, costumbre, qué se le hace. Mientras tanto una mano sobrenatural encaja la última pieza al rompecabezas azul.

- ¿Quiere decir que esto es el fin?
- No lo sé, me cansé, no puedo escoger. Decide tú...

Pero no lo hace. Nadie decide. Después se acuestan a dormir y despiertan de nuevo y cada quien a su trabajo, a su martirio, a su jungla, y esta noche al volver se van a reconfortar, porque no se puede pelear más de una vez a la semana, porque si no no es vida, un infierno en la calle y otro en la casa... –y él no es malo, chica, fíjate, si el otro día hasta me trajo flores –y ella me comprende como nadie, pana, pero a veces, sí, es verdad, provoca matarla, todo un peo, no, sólo de vez en cuando –Ay, si hasta me estoy arrepintiendo de ser así, no sé, tan quisquillosa, tan histérica...
Un beso los reúne al atardecer con la promesa de una existencia menos miserable.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...